Luego del “mi voto no es positivo” del vicepresidente de la Nación en la Cámara de Senadores, muchos se adelantaron a pensar en cómo sería el regreso del hijo pródigo. Pero a dónde debía volver Julio Cesar Cobos? ¿Cuál es su casa real? Los hechos nos darán la respuesta.

 

¿La vuelta a la UCR?
Los primeros que se adelantaron a pensar en la vuelta del Cleto a la casa centenaria fueron los descendientes de Alem, Irigoyen y Alvear. En éste contexto sus “hermanos” se manifestaron de distinta manera, a saber: Las bases se animaron a soñar en un radicalismo unido y con posibilidades de recuperar su protagonismo en la vida política del país, tal es así que se desarrollaron reuniones de “puros” y “concertadores” en distintos lugares del país, como preparando la vuelta del hermano descarriado. Distinta fue la actitud de los popes del radicalismo”puro”, lejos de las creencias la mística y las utopías no estaban con voluntad de aceptar una vuelta con honores que le permitiera al Cesar volver a liderar la casa , ponerla en orden y desearles a todos ellos Felices Pascuas¡. Pusieron condiciones, algo de sangre debía correr, la palabra “traición” nunca dejo de correr en los pasillos.

¿La vuelta a la concertación transversal?
Luego de la polvareda levantada en todo el espectro del gobierno y las escasas manifestaciones públicas al respecto por parte de este, -y las muchas que se quedaron entre dientes-, en la concertación de gobierno también se analizó la posibilidad de “la vuelta del hermano”. Las bases, fueron las que pidieron la pena máxima, lejos de entender los entretelones del poder y las necesidades de alianzas no aceptan todavía la vuelta del hermano “traidor”, ¿Cómo puede ser que siendo parte del gobierno nos haga esto?, se preguntan. Por otro lado lo esperaba una dirigencia llamada al silencio. Lo único que se escuchó fue: “quedan tres años de gobierno y necesitamos a todos, incluso al “nuevo hermano”.

¿La vuelta a la siesta y las acequias de Mendoza?
Quizás la mayoría lo vio de nuevo en Mendoza con la renuncia en la mano, la aceptación de muchos, la crítica de otros, pero la sensación final de que la historia lo iba a recordar como el vice que no acompañó y pegó la vuelta a su casa.
El miércoles pasado se develó la duda, su decisión fue volver al gobierno y continuar en la gestión. En una reunión a puertas cerradas fue recibido nuevamente el hijo pródigo. Aunque nadie sabe cuáles son las condiciones de la vuelta. Lo que sí es seguro, es que la concertación ya no será lo mismo. Luego de una infidelidad, las heridas son profundas y tres años parecerían no alcanzar para cerrarlas.

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