KristinaEn “La Insoportable Levedad del Ser”, Milan Kundera plantea una situación política entre sus personajes que fluctúan entre la elección de la ligereza y la superficialidad, o la responsabilidad y el compromiso como modo de vida.

Leyendo titulares de esta semana (bautizada por economistas y periodistas de opinión como “la peor semana de los Kirchner desde el 2003 hasta ahora”) parece imposible obviar el paralelo que existe entre el guión del libro que fue llevado al cine y el libreto que parece haber elegido el matrimonio K para gobernar a su pueblo.

Joaquín Morales Solá decía, en La Nación, que “no hay, en rigor, vocación de cambio en el matrimonio presidencial, más allá de ciertos gestos mediáticos. Los gestos mediáticos, producto de puntuales consejos de asesores de imagen, se agotan en sí mismos cuando lo que no cambia es la política de fondo”.

En tanto, en Clarín, Carlos Melconián aseguraba que “resulta urgente empezar a bajar la inflación porque sino la suba de precios se “lleva puesta” los superávits fiscal y la competitividad del tipo de cambio. Y de ahí a la recesión hay poca distancia”.
Miguel Bein –otro economista de peso- advierte sobre “una alarmante falta de gestión, pareciera que el equipo económico no advirtiera que hay temas para resolver y no rifar lo que se logró entre 2003 y 2007”.

Sin embargo, y es muy bueno decirlo, si bien el gobierno ha pagado esta semana tasas internacionales tan altas como las de aquel terrible 2001 de los cacerolazos, la verdad es que el país no está en la misma situación del 2001 ni tampoco del 2003 cuando Néstor iniciaba su presidencia.
Hoy las empresas están trabajando y hay sectores que todavía están creciendo. Hay tiempo para un viraje de timón.
Olvidar la soberbia del “jamás me equivoco”. Recordar que a un país lo hacemos todos y no unos pocos. Ni más ni menos que aceptar los errores, es lo que el pueblo quiere escuchar de su gobierno. Porque todos sabemos que “el Indec no es perfecto”. Tan simple.. ¿Tan simple?

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