Acelerador de partículasPara nosotros es el acelerador de partículas más grande del mundo. Si estuviera en la superficie, desde el cielo se vería apenas como un pequeño anillo, una alianza entre los secretos divinos y la curiosidad humana

Y en el octavo día… el hombre creó la máquina. Hablamos claro del Gran Colisionador de Hadrones (LCH según sus siglas en inglés) el acelerador de partículas más grande del mundo y con el cual la comunidad científica internacional espera recrear, por brevísimos instantes, el momento mismo en que el universo nacía. Los segundos que siguieron al llamado Big Bang.

 

Suena poderoso… tanto que no han faltado los detractores que han llamado la atención sobre posibles efectos secundarios de la llamada “máquina de Dios”. Dicen que, así como podría crear partículas nunca vistas –como se espera- también podría generar agujeros negros que dañaran a la Tierra.
Vamos a los hechos. El LCH hará colisionar haces de partículas pesadas (protones), lo cual producirá una lluvia de nuevas partículas de alta energía entre las que espera encontrar a la llamada “bosón de Higgs”.

El bosón es también conocida como “partícula divina” porque cree que es la responsable de dar lugar a la vida en su etapa embrionaria… de allí lo de Máquina de Dios.

Ahora bien, las colisiones en el interior del LHC producirán brevemente una temperatura 100.000 veces superior a la del Sol y los mismos científicos han dicho que en el mismo tiempo podrían producirse efímeros agujeros negros que, a su entender, no comportarán riesgo alguno.
Dice la Biblia que los hombres un día intentaron llegar cerca de Dios, levantando una altísima torre que llamaron Babel. Conocer los secretos divinos suena tentador… ¿Llegarán más cerca esta vez?

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