Vidas robadasLa Policía liberó la semana pasada a cinco chicas menores de edad de un prostíbulo de la localidad de Carlos Casares de la Provincia de Buenos Aires. En conjunto con la División Trata de Personas y Asuntos Extranjeros, detuvieron además a 6 personas encargadas del negocio de explotación de las menores.

La trata de personas (o de blancas como se lo llamaba tiempo atrás), una problemática demasiado grave como para que la sociedad en su conjunto no tome realmente conciencia de lo que implica.

 

Un primer paso tal vez, haya sido la emisión del programa “Vidas robadas” emitido por Telefé en los últimos meses, que más allá de lo “criticable” de la serie, ha logrado que se “hable” del tema.

Se trata de organizaciones de carácter mafiosas interrelacionadas que realizan una perversa tarea de “selección” de “esclavos”(tanto chicos, como chicas) que generalmente tienen problemas con sus familias, o han perdido conexión con los mismos. En general buscan menores, que los puedan “moldear” al negocio, a los que les ofrecen posibilidades de futuro brillante en otros lugares del país y en algunos casos en países vecinos, ofreciéndoles trabajos diversos.

Cuando éstos llegan a destino se dan cuenta de que son parte de una red de prostitución para la cual deben trabajar a cambio de estadía y comida, en muchos casos en condiciones infrahumanas. Como se trata de personas que han roto el vínculo con sus familias se encuentran imposibilitadas de comunicarse para pedir auxilio y por otra parte tienen muy pocas posibilidades de tiempo libre, dado que la organización tiene custodios que controlan permanentemente a los mismos.

¿Cuál es la mejor forma de abordar integralmente esta problemática?

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