devaluación?Si nos dejamos llevar por lo que los analistas, las bolsas y los titulares internacionales dicen, estamos viviendo una crisis mundial que puede terminar convirtiéndose en una de las peores de toda la historia. Alguna gente (unos cuantos), como los grandes empresarios, ya están buscando donde refugiar sus capitales (que obviamente no será en los grandes bancos ni en multinacionales porque desde ellos empezó la debacle).

Mientras, el argentino típico busca salvarse comprando dólares. ¿Se los puede criticar? Estudiando la historia de desaciertos, trampolines, sube y baja de la economía nacional la respuesta sería, no.

 

Por otro lado, ya hay grandes sectores… poderosos sectores internos… que están presionando por una devaluación. Empezando, por supuesto, por el sector exportador que está perdiendo competitividad a pasos agigantados en un mundo en que los precios y la demanda está cayendo, y los costos nacionales están quedando altos como siempre.

Brasil suma, una vez más, su negro granito de arena: el país vecino, que como muchos otros hermanos latinoamericanos, han elegido un modelo de fluctuación de sus monedas, ya lleva una devaluación que roza el 40%. En años normales, esto llevaría a una avalancha de productos brasileños en los mercados locales y a una consecuente caída en la venta de los productos nacionales.

Mientras, el gobierno nacional dice que no habrá devaluación y presiona en cambio para tomar medidas de salvaguarda que neutralicen la devaluación brasileña. Lo que no puede hacer Cristina es que todas esas medidas generen confianza en el pueblo argentino: demasiados presidentes han pasado y, con ellos, billetes de distinto color, precio y aroma. ¿Qué vendrá ahora?

Paro + paro = 6 millones de chicos sin clases

Lo dice un estudio nacional, sólo el 40% de los alumnos de escuelas primarias y secundarias del país completarán el calendario escolar de 180 días, que es el mínimo fijado por ley.

¿Y el resto? Bien gracias… de recreo eterno gracias a los paros docentes. Son nada menos que 6,3 millones de chicos los que no llegarán al piso obligatorio de jornadas escolares, lo que seguramente afectará su aprendizaje.

Entre las 14 jurisdicciones que no llegarán a los 180 días de clases están la ciudad de Buenos Aires, Neuquén, Mendoza y Río Negro a la cabeza. En algunos casos, pocos, el gobierno local intentará recuperar los días perdidos… pero eso goza de rechazo en el sector docente también.
“Como trabajadores podemos solidarizarnos con los docentes y entender sus protestas. Como argentinos podemos exigir al gobierno que afile sus lápices y busque la manera de hacer que los trabajos valgan la pena. Como padres podemos pedir también que nuestros hijos tengan clases, porque es uno de sus derechos constitucionales…”

Como siempre, este es el país de los extremos. Siempre se nivela para abajo. La salud, la educación, la seguridad, los niños, la vejez… deberían ser cuestión de Estado. Deberían ser trabajos excelentemente pagos. Mientras, es posible pedir también a los gremios mayor creatividad con protestas que no perjudiquen a los más chicos.

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