Media naranjaMuchas de las mujeres con las que tengo contacto habitualmente –sea en el trabajo, a través de esta página, mientras compartimos un café o una larga caminata- siguen esperando su “media naranja”. Y no es porque no hayan tenido amores: medios pomelos, medias manzanas y hasta medios limones han pasado por sus brazos. Pero el ideal de… como te lo digo: “esa-persona-única-en-el-mundo-que-nació-sólo-para-mí” es fuerte y muchas siguen buscando.

 

A ellas les cuento la historia de Laura. Laura tenía 41 años cuando conoció a Federico, cinco años mayor. Se conocieron en una cena de amigos y, en un momento, mientras charlaban tranquilos en el jardín, alejados del bullicio, envueltos en el perfume nocturno de las rosas, Federico le dijo: “¿Porqué tardaste tanto? Hace un mundo que te espero”.

De esto hace nueve años. Los dos venían de experiencias pasadas, de amores idos, de soledades largas. Hoy comparten su amor por la música y las navidades, su pasión por las extensas discusiones políticas y, por supuesto, la emoción de tenerse.

La historia de Laura y Federico no es única, como ella hay millones. Muchas veces pensamos que si no encontramos el amor mientras teníamos esa “adorada juventud” ya nunca más lo haremos. Pero el amor, como la vida, como la sabiduría, muta con el tiempo. Se torna profundo y diferente. Y si alguna vez nos atrajo el chico más lindo del curso, tal vez de grandes descubramos que eso nunca fue lo importante y nos enamoremos de la simpleza de una mirada, de la manera tierna en que alguien te acomodó el cabello, de una llamada telefónica, de un abrazo inesperado…

Hay tantas formas de amar como hombres y mujeres existen. Seguramente tu media naranja anda aún perdida por el mundo, soñando con esas cosas que te hacen única para él… las opciones son múltiples: puedes buscarlo indefinidamente, puedes ir conociendo amores en el camino que dejarán huella –o no- en tu corazón, puedes negarte a amar… o puedes sentarte en un jardín de rosas, como Laura, y dejar que sea él quien encuentre el camino hacia ti.

Escribe y cuéntame. Ana.-
eldivandeana@vosopinas.com

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