Cuenta Conmigo: Amores con alasNada más renovador para el espíritu que dejarse llevar por el amor. Y lo digo así “dejarse llevar por el amor” y no digo “enamorarse” porque tal vez suene a palabra enorme y asuste un poco. Prefiero que hoy hablemos de esas caricias para el alma ¡y para el cuerpo! que a veces trae la vida y con las cuales te sorprende.

Puedes ponerles tantas denominaciones como te dicte tu conciencia o tu corazón: locuras de verano, aventura casual o, como dicen los chicos ahora, un touch&go…

También puede ser algo mucho más tranquilo y permanente que no alcanza la categoría de “pareja” pero que de todos modos acompaña… ¡y cómo!

Queridas amigas, en estos casos, lo mejor es respirar hondo y permitir que ese aire fresco entre por todos tus poros… llene tu vida y la renueve. Tal vez en un brevísimo tiempo esa brisa cálida y febril siga su curso, pero seguro cada vez que recuerdes esa caricia inesperada de la vida una sonrisa se dibujará en tu corazón.

Los amores impensados llegan, justamente, fuera de toda razón y norma protocolar. Te sorprenden como un chaparrón en medio del campo, sin más lugar para refugiarte que en esos brazos que te estrechan y de pronto se hacen conocidos.

Los amores de verano, los amantes fugaces, los besos de una y mil noches nacen y mueren en tiempo y lugar indeterminado. Los diferencia de los grandes amores que por alguna razón nacieron con plazo fijo…

Pero, no todo está escrito. Conozco muchas mujeres que encontraron al hombre de su vida escondido bajo ese amante de turno, en esa sonrisa casual, en esa cama que fue deshecha para una noche y terminó transformándose en lugar de charlas y confesiones, de risas y abrazos, de piel y pasiones, de conocimiento mutuo… un lugar donde dejarse querer y querer a tu vez, es la consigna: básica y simple, como todo amor con alas.

Abrazos. Ana.-

eldivandeana@live.com.ar

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