Cuenta Conmigo: Desde lo secreto del almaHace unos pocos días recibí una carta de una de mis lectoras. En ella, María Emilia me preguntaba si aquel Cuenta Conmigo que titulé “Despedida” era realmente eso, mi despedida del sitio… ella pensó que yo ya no escribiría más.

Sinceramente, hasta recibir ese mail no me había dado cuenta que alguien podría tomarlo de esta manera y creo que debo explicarlo…

Explicar que esa columna no fue una manera de despedirme de ustedes sino, por el contrario, una manera de decir adios a alguien cuyo recuerdo era doloroso. ¿Y saben qué? Ciertamente funcionó.

Cuenta Conmigo nació como un espacio para volcar experiencias, sentimientos, emociones… todo aquello que quisieran contar a alguien más y todo aquello que yo pudiese contarles también. Terminó transformándose en un lugar donde las palabras surgen desde el alma y donde cada comentario que recibo tiene que ver con lo profundo, con lo secreto, con lo que hace a nuestra esencia como personas.

En este corto tiempo que llevamos compartiendo este rincón he descubierto muchas cosas sobre la vida y los sentimientos. Encontré mujeres -y hombres, aunque algunas no lo crean- que no tienen con quien conversar aquellos temas que pasan por el corazón. Gente -como vos y como yo- que en sus hogares, en sus lugares de trabajo, en sus colegios, entre sus amigos… no encuentran la manera de expresar lo que sienten.

Escribir sobre lo que me pasa cada día me abrió puertas impensadas en el alma de mis lectores. Muchos vuelcan sus tristezas y sus alegrías en estas líneas, muchísimos más son los que quieren sacar todo lo que guardan dentro… y no se atreven, o no encuentran la manera de hacerlo.
Para todos ellos, para todos ustedes: la palabra es uno de los dones más preciados con el que nos obsequió Dios. Entiendo que muchísimas veces es difícil convertir en frases lo que uno lleva dentro; entiendo que muchas veces uno hiere con las palabras… pero también entiendo que, en realidad, ellas sólo son el vehículo por el cual podemos llegar a los demás con la verdad, con nuestra verdad.

No calles lo que sientes. Toma un consejo de esta amiga que sólo quiere ayudarte: si lo que tienes encerrado son sentimientos hermosos, como el amor, la necesidad de tener amigos o una caricia reprimida para alguien que amás… entonces simplemente abre tu alma y permite que esas sensaciones surjan y te transformen. Las palabras vendrán solas y en muchos casos serán innecesarias.

En cambio, si lo que has guardado muy dentro son quejas, rupturas, desamores, tristezas… entonces tómate un momento para pensar muy, pero muy bien, cómo vas a decirlo. Elige cada palabra con cuidado, como si su fragilidad estuviese expuesta fuera de tu corazón; piénsalas, únelas unas con otras hasta que encuentres la manera correcta de decir lo que sientes sin que sea tan doloroso, tan traumático. Recuerda… todo tiene solución si lo hablas, si no callas verdades, si expresas sutilmente lo que está pasando dentro tuyo.

Eso, en definitiva, es esta columna. Cuenta Conmigo es mi manera de poner aquellas cosas que siento y que me hacen crecer, sobre el papel. Aquí he dejado amores no olvidados, aquí he llorado pérdidas, aquí he descubierto caricias nuevas y todo se los he contado, lo he compartido con ustedes. Tal vez llegó la hora que tú también te abras y nos muestres la infinita variedad de colores que esconde tu alma.

Recuerda que es esa variedad lo que te diferencia de los demás y te convierte en un ser único.

Yo sigo aquí, esperando tu palabra. Abrazos -Ana-.

eldivandeana@live.com.ar

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