Libertad de prensa o “abuso de micrófono”Sin duda uno de los pilares de la democracia saludable es la libertad de prensa en la que todos tenemos la posibilidad de expresarnos y dar a conocer nuestras ideas. Esto suena muy bien, pero no todas las ideas se pueden hacer escuchar con la misma fuerza, es decir, todo depende del “volumen del aparato” que se utilice, si, me refiero a los medios masivos de comunicación.

Siempre deseamos una prensa objetiva, aunque sabemos que también siempre habrá algo de subjetividad, es tolerable, si las intenciones e intereses pueden juzgarse como genuinos, entonces llegamos a los actores: Por un lado tenemos a los periodistas y por el otro, a los titulares, editores o personas encargadas de “qué tipo de contenidos” van a ser publicados y en qué lugar, con qué fuerza… etc.

 

Los periodistas, -en la mayoría de los casos- son personas muy preparadas, con un nivel socio cultural elevado y con una cosmovisión particular pero generalmente bien nutrida por la diversidad, no obstante, todas estas cualidades y características que califican para elaborar notas, informes e investigaciones; ¿Garantiza que estén éticamente preparados y a la altura de las circunstancias que exige la compleja realidad actual ?, o se convierten –muchas veces- en manipuladores de información y en parte de operaciones políticas de desprestigio para defender vaya a saber que intereses?

 

Seguramente a esta altura surge la idea de una palabra, si, “responsabilidad”. Todos tendemos a pensar que tenemos la razón, por lo tanto, que somos responsables, pero como todo se mide por los resultados y sabiendo de la gran incidencia que tienen –obviamente- los medios masivos en la sociedad, en la cultura, educación, visión política y cultural, en general, aparecen nuevas preguntas: ¿Qué parte de la prensa contribuye a elevar el nivel de debate de la sociedad, a la crítica respetuosa de las instituciones?, Y se desprende naturalmente la respuesta: Seguramente no es aquella que permanentemente se prende en campañas saturadas de desprestigio, ni la que incita a la violencia con titulares sensacionalistas y cargados de nocivas ironías.

Una película del norte graficaba a la prensa como “el cuarto poder”, hoy sabemos que no somos el cuarto ni el quinto, el debate esta entre si somos el primero o el segundo. De todas maneras, en cualquiera de los casos nos responsabiliza directamente acerca del nivel de convivencia y nos obliga a una verdadera “responsabilidad social” y compromiso con la verdad.

No pretendemos defender a los políticos pero si a las instituciones, sin las cuales, no existe democracia, y nos aparecen nuevas preguntas, ante la crisis institucional y política que estamos viviendo en nuestro país, ¿será que toda la responsabilidad es de los políticos? Seguramente una gran parte, pero no olviden que el poder es “influencia” y la “influencia es poder” y… ¿Nosotros, no somos parte del poder? ¿Acaso no generamos opinión e influenciamos a la gente con la manera de emitir nuestros mensajes?

 

Ahora, sabemos, que no toda la responsabilidad esta en el periodista, en el que “recoge y elabora” la información, sino también, en quienes la publican y ponderan. Cuando éstos, normalmente, grandes grupos o corporaciones que manejan más dinero que el mismo estado, tienen intereses económicos y/o políticos desmedidos, ¿podemos confiar en que la información que surge de sus “medios” no esta “contaminada” con propaganda implícita, a favor de… o en contra de…?

Recordando otros tiempos en los que, si salía una artículo en algún medio escrito era común escuchar la frase “salió en el diario” y la sola afirmación era garantía de veracidad y confianza (casi la Biblia). Hoy, hay personas que siguen pensando lo mismo, pero desgraciadamente son los que no tienen la oportunidad de conocer la gran diversidad de medios electrónicos, escritos y audio visuales, en los que, en la mayoría de los casos, la misma noticia puede llegar a tener una decena de matices diferentes. Esto es bueno y nos lleva a un concepto relativamente nuevo del que se viene hablando hace unos años, se trata de “inteligencia colectiva” del que hablaremos en otra oportunidad.

Como conclusión y parafraseando a Piero en una de sus canciones que decía: “Las cosas se cuentan solas solo hay que saber mirar”, queremos manifestar que la idea de esta columna y de este medio de participación, es luchar por la objetividad, que la sociedad sea la protagonista, tratando de que las noticias se depuren solas, por la participación ciudadana, que el periodista sea el mero transmisor, de manera que no seamos mas protagonistas que nuestros lectores… o que la noticia en sí misma, recordemos que la sociedad no solo esta mirando o midiendo a los políticos, también nos mide a nosotros.

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