Sabido es públicamente la historia de desencuentros entre el gobierno nacional y la jerarquía de la Iglesia Católica, agudizada luego de las declaraciones de Antonio Baseotto, que fueron repudiadas por funcionarios y dirigentes de organizaciones de derechos humanos.

Con respecto a este tema se supo por intermedio de declaraciones del embajador ante el Vaticano, que el gobierno avanza en el replanteo de la organización del servicio religioso para las fuerzas Armadas.

Juan Pablo Cafiero afirmó que se trata de una estructura “que no responde” a las necesidades actuales del país.

“Si hay situaciones en las que hace falta tener a alguien en alguna misión en la que se requiera ayuda espiritual se tendrá, pero no sostener toda una estructura para mantener algo que no
responde a la realidad .

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