Hablar de una empresa, implica definirla como un tipo de organización determinada; que representa un sistema abierto, ya que se encuentra en constante cambio.

Por Ernestina Pollizi*

* Ernestina Polizzi es Lic. en Psicología y Máster en Community Management: Empresa 2.0 y Redes Sociales. Se especializa en el asesoramiento a empresas sobre Recursos Humanos y Comunicació n.ernestina@pmcestudio.com
En la empresa hay múltiples subsistemas con los cuales opera e interactúa con el fin de cumplir con los objetivos proyectados y/o establecidos. Dichos objetivos, podemos desglosarlos en la Misión y Visión con la que fue inventada la empresa, tomando en consideración la variabilidad de los mismos, ya que en principio es un proyecto teórico que llevado a la práctica, confronta con la misma y se modifica indefectiblemente. Lo idílico sostenido por el pensamiento, se transforma en una realidad vertiginosa y cambiante que incluye el contexto social, económico y cultural en el que se encuentra la empresa, y a través de estos sistemas que la contienen, se van trazando las modalidades de interacción de los diversos subsistemas que contiene en su interior.

En estas divisiones o partes que la forman, hay diversos componentes fundamentales para el óptimo funcionamiento de la estructura mayor o continente. Empieza a desarrollarse una cultura organizacional que opera a nivel interno estableciendo pautas, consignas y reglas que abrirán horizontes de acción, a la vez que marcarán un límite. Esta cultura organizacional, que nos dice sobre las formas de comunicación que imperan y operan, los tipos de vínculos que se establecen, las modalidades de satisfacción y sufrimiento, los esquemas de reconocimiento, los SI y los No, es el motor de los grandes logros y avances, como también la muralla que impide avanzar si no se la analiza y monitoriza. Comprender las partes y componentes, permite poder efectivizar acciones sobre el todo.

Algo tan simple como complejo, es transmitir un mensaje claro y directo a la hora de establecer los límites, ya que, cuando se genera una comunicación ambigua, los empleados no saben cómo manejarse y quedan en el limbo de la ineficiencia. Sabido es que las personas a cargo de los equipos de trabajo, deben operar efectivamente sobre la forma en la que van a comunicar los si y no, teniendo en cuenta que esto es el nódulo que direcciona las posibilidades y las mejoras pero también las deficiencias, si no se hace correctamente. Pero ellos también necesitan que los mensajes se transmitan de forma clara, ya que son parte integrante de la gran estructura que los contiene. Y justamente se trata un poco de eso, de que la estructura contenga, operando como matriz de posibilidades.

¿Cuál sería una solución posible? Este punto es paradojal, ya que no hay la solución, sino múltiples opciones que dependerán del análisis singular que se haga de la empresa en cuestión y del modo en que se concrete su implementación. Una propuesta, es la consulta de un experto, que lleve a cabo un diagnóstico institucional, para escuchar las demandas y necesidades de la estructura y sus componentes, decodificando las Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas a las que se encuentran sometidas, produciendo un cambio en los mecanismos, transformando la queja subyacente en posibilidades de acción. Abriendo nuevas vías de comunicación que propongan y propulsen un diálogo abierto a la vez que eficiente, e ir sustituyendo las divisiones por un todo integrado y relacional.

Dicho análisis, abarca el desempeño de sus miembros, en cuanto al grado de compromiso con el que abordan sus tareas y las competencias con las que cuentan al momento de afrontar situaciones inesperadas; el grado de resolución de problemas, las inferencias que se extraen de los diversos acontecimientos, los lugares y funciones señalados y los lugares y funciones determinados y determinantes. Escucha activa, que lleva al delineado de nuevas estrategias, de nuevas proyecciones y de nuevos plazos, que tomarán en consideración el tempo propio que pulsa dentro de la empresa. Un tempo que debemos lograr que transforme cada uno de sus componentes en una nota musical, que se enlaza a la siguiente logrando una melodía.

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