Ramón Díaz tiene que elegir la experiencia y jerarquía de Trezeguet o la potencia y juventud de Funes Mori como hombre de área. El Melli arrancó el año con ventaja pero David cerró la pretemporada con un gol ganador ante Boca…

Experiencia o juventud. En el fútbol, como en tantos aspectos de la vida, se presenta el dilema de elegir entre la sabiduría de los grandes o la frescura y energía de los pibes. En esa situación está hoy Ramón Díaz. Debe decidir si apuesta por la jerarquía de David Trezeguet, quien a sus 35 años juega más con la cabeza que con el físico, o si confía en la potencia de Gabriel Funes Mori. Ambos tienen sus pro y sus contras, pero en el equipo del Pelado hay lugar para un solo 9. ¿Quién pone en juego la pelota el domingo ante Belgrano en Códoba? ¿Quién nueve? El riojano aún no dio indicios. Tal vez, porque quiere esperar hasta los últimos ensayos de fútbol para bajar el martillo. Durante la pretemporada y los partidos de verano, el DT reconoció que el francés venía un escalón abajo del Melli, fundamentalmente porque el pibe, que el próximo 5 de marzo cumplirá 22 años, está hecho una furia en lo físico. Su capacidad para recorrer espacios y su velocidad en las diagonales le aportan al equipo una agresividad interesante. Encima, arrancó el año con un doblete ante Independiente y embaló a todos. “Lo voy a sacar goleador”, dijo Ramón, motivado por el desafío y con los pergaminos de haber logrado ese objetivo con chicos del club como Saviola y Cavenaghi.

Sin embargo, el último superclásico le modificó el panorama al Pelado. Trezeguet no sólo volvió a participar del circuito ofensivo como en sus mejores momentos, con inteligencia y practicidad para jugar a un toque, sino que recuperó su presencia en el área y el gol. Su nivel todavía evidencia falta de ritmo y reacción en diferentes acciones, aunque es una consecuencia lógica de la lesión que padeció en el tobillo durante la etapa final del año pasado, e incluso algo normal en un futbolista de su edad, a quien se lo cuida permanentemente: en el doble turno de ayer trabajó a la par del grupo sólo por la tarde para no sufrir una sobrecarga. Justamente, la única forma de pulir esos “detalles” es con minutos de competencia. Si se sienta en el banco, el juego de David se seguirá devaluando. Ramón lo tiene claro y no quiere desperdiciar la jerarquía del campeón del mundo.

El entrenador también sabe que es más difícil, y nada tribunero, dejar a Trezeguet de suplente. Más si es para darle la titularidad a Funes Mori, siempre cuestionado por los hinchas, y con el gol de David a Boca todavía en la dulce garganta de los fanáticos. Entonces, la decisión no sólo pasa por una cuestión de gustos y/o intuición; también exige cintura, algo que Ramón maneja muy bien. Por otro lado, como amante de los desafíos, al riojano lo seduce mucho jugársela por el Melli.

¿Trezeguet o Funes Mori? ¿Experiencia o juventud? ¿Potencia física o sabiduría? ¿La opción lógica y popular por un consagrado o la riesgosa apuesta por una promesa aún no concretada? ¿Hasta cuándo esperará Ramón para elegir a su hombre de área? ¿Quién nueve el domingo, Pelado?

Fuente: Olé

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