Intelectuales, académicos, dirigentes políticos y sociales, periodistas y artistas se reunieron en Londres con el canciller Héctor Timerman. Firmaron un documento en el que critican la militarización del Atlántico Sur.

Por Nicolás Lantos para Pagina 12.

“Los abajo firmantes deseamos hacer un llamado al gobierno del Reino Unido para reanudar el diálogo con la Argentina. Estos dos países democráticos tienen una larga tradición de amistad y mutua cooperación y este año coinciden como miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Creemos que sólo por medio del diálogo podrán demostrar al mundo su vocación por la paz y el respeto por el derecho internacional.” Abajo: la firma de 42 intelectuales, académicos, dirigentes políticos y sociales, periodistas y artistas que forman parte de 18 grupos europeos a favor del diálogo bilateral respecto de la soberanía del Atlántico Sur y que ayer al mediodía se reunieron en Londres con el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman. Luego del encuentro, el diplomático dio una conferencia de prensa donde ratificó la postura de Buenos Aires y señaló que “no se entiende por qué el Reino Unido negoció con una dictadura militar que asesinó a 30 mil ciudadanos argentinos y se niega a hacerlo con un gobierno democrático”. A pocas cuadras de ahí, su par inglés, William Hague, se reunía con habitantes de las islas, a quienes volvió a respaldar. “Es una pena que Timerman no estuviese dispuesto a reunirse con noso-tros”, manifiesto el canciller británico. El argentino, en tanto, reiteró que no se someterá a condiciones ni ultimátum. La postura argentina es que el diálogo debe ser con el gobierno inglés y no con los isleños.

“Desde hace 180 años existe una controversia entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas, que Gran Bretaña usurpó a Argentina en 1833”, comienza el texto, donde los autores se lamentan de que Londres se niegue siquiera a hablar acerca de la cuestión, a pesar de que el “llamado al diálogo ha sido apoyado reiteradamente por toda la comunidad internacional”. Luego se menciona que “hasta 1982 tuvieron lugar negociaciones entre ambos países, en el marco de las cuales se analizaron distintas opciones, incluyendo la posible transferencia de las islas, la administración conjunta y el retroarriendo”, aunque luego de la guerra las discusiones nunca se reanudaron”.

El texto también recuerda que “la guerra tuvo lugar cuando la Argentina estaba gobernada por una dictadura militar que persiguió, torturó e hizo desaparecer a 30.000 de sus ciudadanos” y que no sólo “los gobiernos democráticos posteriores han rechazado unánimemente recurrir a la guerra por las islas”, sino que “la Argentina está comprometida a través de su Constitución Nacional de 1994 a resolver la disputa de soberanía de manera pacífica, respetando los intereses de los habitantes de las islas”, por lo que “desde el retorno de la democracia, en diciembre de 1983, la Argentina no constituye una amenaza para el Reino Unido o las islas Malvinas.”

Al respecto, tras la reunión, Timerman destacó que “no se entiende por qué el Reino Unido negoció con una dictadura militar que asesinó a 30 mil ciudadanos argentinos y se niega a hacerlo con un gobierno democrático, que no sólo respeta, sino que es activo en la defensa de los derechos humanos” y vaticinó que “cuando el Reino Unido empiece a aceptar las resoluciones de la ONU y no se comporte como una potencia colonial, el conflicto se resuelve fácilmente, quizás en menos de 20 años”. El canciller estuvo acompañado durante la conferencia de prensa por la embajadora ante el Reino Unido, Alicia Castro; el periodista británico Richard Gott, titular de los 18 Grupos Europeos Pro Diálogo, y los presidentes de las comisiones de Relaciones Exteriores de la Cámara de Senadores y Diputados, Daniel Filmus y Guillermo Carmona.

Mientras Timerman hacía su presentación en la residencia argentina, a menos de quince minutos, del otro lado de St. James Park, Hague, su par británico, se fotografiaba con los asambleístas isleños Jan Cheek y Dick Sawle, en una reunión a la que el argentino había sido invitado pero que rechazó por sostener, en concordancia con lo decidido por Naciones Unidas, que los habitantes de las Malvinas no deben formar parte de las negociaciones que deben ser de carácter bilateral. “Los falklanders no existen. Existen los ciudadanos británicos en las Malvinas”, argumentó ayer el canciller, que recordó que “más de 250.000 ciudadanos de origen británico viven en la Argentina y desarrollan una vida totalmente incorporada al país, manteniendo cultura, lenguaje y escuelas”.

Por último, en la reunión se condenaron las acciones realizadas de forma unilateral por Inglaterra en el Atlántico Sur: “El Reino Unido continúa realizando actividades unilaterales en el área de disputa –la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables– en contravención con las resoluciones de las Naciones Unidas”, sostiene el documento, en concordancia con la postura argentina.

“Esto incluye la creciente militarización de la zona, que ha convertido a las islas Malvinas en una de las áreas más militarizadas del planeta. El llamado al diálogo es apoyado por toda la comunidad internacional y, en particular, por América latina, que se opone a lo que considera la persistencia de un enclave colonial en la región –concluye–. América latina es una zona de paz y la escalada militar británica es motivo de preocupación en todos los países de la región.”

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