La estrategia brasileña para frenar la inflación favorecerá a la Argentina. En el mercado especulan que llegue a un techo de R$1,95 por dólar.

El real brasileño cerró en su máximo de casi nueve meses ayer luego de que el Banco Central de Brasil hiciera pública su preocupación por el alza de la inflación, lo que llevó al mercado a creer que el Gobierno permitiría un fortalecimiento del real para frenar el alza de los precios

El jefe de la autoridad monetaria de Brasil, Alexandre Tombini, se dirigió a la prensa brasileña poco después que el índice de inflación IPCA de Brasil alcanzara en enero su tasa mensual más alta en casi diez años. Tombini dijo al diario O Globo que “la inflación nos preocupa en el corto plazo”. Las declaraciones del titular del Central brasileño disparó los contratos a futuros de tasas de interés y desató una fuerte venta de dólares en el mercado local, luego que el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) subiera un 0,86 por ciento en enero, tras el avance del 0,79 por ciento de diciembre, y acumulara un alza anualizada del 6,15 por ciento

Así, el real ganó ayer un 0,82 por ciento y cerró a 1,9720 unidades por dólar, su mayor nivel de cierre desde el 11 de mayo, después de tocar un máximo intradiario de 1,9610. Según fuentes del mercado, el volumen negociado fue de casi 4.000 millones de dólares, y consideran que el nuevo techo para el real podría ser de 1,95 por dólar.

En tanto, en el mercado esperan una corrección al alza de las tasas de interés, luego el Banco Central redujo las tasas de interés diez veces consecutivas hasta octubre del 2012, a un 7,25 por ciento, diciendo que Brasil ya no necesitaba tener uno de los costos de endeudamiento más altos del mundo para controlar la inflación.Si bien fuentes del mercado señalan que la estrategia del Banco Central del vecino país cambió y que prefieren reducir un poco el crecimiento y aumentar la fortaleza del real para combatir la inflación, lo cierto es que el gobierno de Dilma Rousseff aceleró desde hace más de un mes la baja en la cotización del real. El real rompió a final de enero la banda informal de flotación en que se movía, de entre 2 y 2,1 unidades por dólar, y el mercado interpretó esa medida como una estrategia del gobierno para enfriar los precios de los productos importados y así luchar contra la inflación.

Preocupación

Lo cierto es que pese a que la suba de los precios en Brasil está lejos de convertirse en un problema grave, el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, tuvo que admitir que la “resistencia” de la inflación preocupa a la autoridad monetaria, pero negó que la situación se haya salido de control.

Según el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la suba en el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) elevó al 6,15 por ciento la tasa inflacionaria en los doce meses cerrados en enero último, frente al 5,84 vigente en diciembre. El gobierno de Dilma Rousseff fijó como meta para 2013 una tasa de inflación del 4,5 por ciento, con una tolerancia de dos puntos porcentuales al alza o a la baja.

Por su parte, Tombini aseveró que, en febrero, la tasa inflacionaria caerá algo en torno de la mitad del índice de enero, por el recorte promedio del 20 por ciento en los precios de la electricidad gracias a subsidios anunciados por Rousseff.

Según el IBGE, el salto de la inflación en enero se debió principalmente al alza del 1,99 en los precios de los alimentos, aunque también incidió en la suba de precios el alza de los cigarrillos, aunque analistas resaltaron el alza de precios en casi tres de cada cuatro categorías de productos.

Por otra parte, el aumento de precios es uno de los desafíos que enfrenta la presidenta Dilma Rousseff , que ha estado tratando de reanimar a la economía luego de dos años de crecimiento por debajo de lo esperadoen medio de una crisis financiera mundial, con un balance delicado de tasas de interés en mínimos históricos, una apreciación de la moneda y una relajada política presupuestaria.

Si bien la actividad económica ha mostrado pocos signos de recuperación hasta ahora, las previsiones oficiales sobre el crecimiento de Brasil llegan al 3,5% este año.

Alza en el precio de los alimentos representó el 56% de la suba del índice brasileño IPCA

El Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) de enero tuvo su mayor presión en el precio de los alimentos, responsables por el 56% del avance de la inflación. Desde 2003 que los alimentos no ocupaban la centralidad en el avance inflacionario.

En enero el grupo alimentario aumentó de 1,03% en diciembre a 1,99 por ciento. “Hubo una suba generalizada de los alimentos”, dijo Eulina Nunes, coordinadora del Índice de Precios del IBGE de Brasil a la agencia de noticias Ansa.

El tomate volvió a ser, como en otros veranos, la gran estrella de la inflación: su precio tuvo una suba del 26,15% en el primer mes del año y lo siguieron la papa (20,58%), la cebolla (14,25%), las hortalizas (10,86%), el pollo (4,75%) y las carnes (1,16%).

Esta semana, Rousseff había anunciado un paquete de exenciones tributarias a la canasta básica de alimentos con el doble objetivo de contener el alza inflacionaria y de reavivar la economía.

Tombini y el IBGE atribuyeron también la suba al aumento del 10,2% en el precio de los cigarrillos.

Para analistas del mercado financiero, la decisión del Gobierno de postergar -junto con las Alcaldías- el aumento de precios en los boletos de autobuses, trenes y metro evitó que la inflación de enero superara la barrera psicológica del 1 por ciento.

El vestuario, con las liquidaciones de ropa de verano y tras las ventas navideñas, tuvo deflación de 0,54 por ciento.

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