Como se refleja en el sondeo realizado por la consultora Aresco, una amplia mayoría de la sociedad está de acuerdo o muy de acuerdo (67,81%) con el anuncio presidencial sobre el paso que dio el gobierno respecto a la causa AMIA: el Memorándum de Entendimiento con Irán que ahora deberá respaldar el Parlamento y por el que –entre otros puntos– podrán ser indagados en territorio iraní los sospechosos del atentado.

Por Gustavo Cirelli.

Como se refleja en el sondeo realizado por la consultora Aresco, una amplia mayoría de la sociedad está de acuerdo o muy de acuerdo (67,81%) con el anuncio presidencial sobre el paso que dio el gobierno respecto a la causa AMIA: el Memorándum de Entendimiento con Irán que ahora deberá respaldar el Parlamento y por el que –entre otros puntos– podrán ser indagados en territorio iraní los sospechosos del atentado. De los resultados de la misma encuesta se desprende que para los consultados, el tema que detalló Cristina por cadena nacional el jueves último concita el interés de la mayoría: más del 76% de los entrevistados lo calificó de bastante a muy importante.

El ataque terrorista contra la AMIA es central para nuestra sociedad. Sin dudas es uno de los temas más dolorosos de la historia argentina. Y lo concreto es que a casi dos décadas del atentado, los 85 muertos y las decenas de heridos que provocó la destrucción de la mutual judía en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires aún aguardan por Verdad y por Justicia.
Desde 2003, tanto durante el gobierno de Néstor Kirchner como en los de Cristina, el país mostró en cada foro internacional su compromiso e interés por el esclarecimiento de los atentados, y por ende, en la persecución judicial de sus responsables. El Memorándum va en el mismo sentido: no hay claudicación argentina ante Teherán en la búsqueda de justicia. No se cede soberanía. No se bajan los niveles de alerta ante posibles amenazas terroristas. Ni tampoco se retiró el pedido de captura internacional contra los mismos sospechados que podrían ser indagados por funcionarios judiciales argentinos. El sondeo de Aresco parece demostrar que esto fue entendido y respaldado por las mayorías. Pero en las últimas horas, claro, lo que llamó la atención es la especulación política opositora con respecto al anuncio oficial y el avance dado por la diplomacia argentina. Y también –hay que decirlo-– sorprenden los cambios de postura que fue dando la dirigencia de la comunidad judía en el país desde que se hizo público el principio de acuerdo con Irán. Cómo el titular de la AMIA Guillermo Borger llegó a conjeturar que la decisión de Estado argentino habilitaría “la posibilidad de un tercer atentado” no se explica. Su posición es alarmante.
La dirigencia comunitaria corre el riesgo de caer en el aislamiento con su reclamo, de creer que su mirada es la única posible, de quedar presa de un internismo feroz cuando una sociedad mayoritariamente respalda el avance en una causa que languidecía por años y años de incertidumbre; una causa judicial que sin respuestas concretas iba camino al abismo de la impunidad

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