Pese a la resistencia inicial, los bancos superaron la exigencia que les puso el Banco Central de prestar el 5 por ciento de sus depósitos a la producción. La medida permitió evitar una contracción del financiamiento como había ocurrido en 2009.

Por Tomás Lukin para: pagina12

Obligado por el Banco Central, el sistema bancario desembolsó en seis meses créditos para inversiones productivas por 16.763 millones de pesos. Entre julio y diciembre del año pasado, los bancos públicos y privados fueron forzados a colocar créditos con una tasa fija que no podía superar el 15 por ciento anual y un plazo mínimo de tres años. A pesar de las críticas y resistencias iniciales el objetivo de prestar el equivalente al 5 por ciento de sus depósitos fue superado ampliamente. Cuando se terminen de monetizar los préstamos acordados en tramos el total ascenderá a 17.993 millones de pesos, un 20 por ciento más que la meta establecida. Un informe del BCRA revela que los sectores más beneficiados por la línea de crédito fueron la industria alimentaria, la actividad metalúrgica, el agro y la rama comercial. Algunas entidades, como el Banco Provincia, mostraron dificultades para cumplir con los montos exigidos mientras que otros bancos públicos y privados, como el Banco Nación, el Santander y el Galicia, excedieron sus cuotas.

El programa fue renovado por el directorio de la entidad que conduce Mercedes Marcó del Pont a comienzos de año. Durante el primer semestre de 2013, el sector bancario deberá financiar inversiones por 17.008 millones de pesos. La línea de crédito mantendrá una tasa fija establecida en función de la tasa Badlar total del mes de noviembre pasado más 400 puntos básicos –equivalente a 15,25 por ciento– y el plazo mínimo seguirá siendo de tres años.

Desde el BCRA celebran el éxito de la línea que inicialmente fue cuestionada por los bancos desde donde esgrimían que la escasez de ese tipo de financiamiento se debía a la ausencia de “demanda”. En una presentación a la que accedió Página/12, la autoridad monetaria destaca el impacto de la medida “para la inversión productiva y su rol contracíclico”. Los créditos otorgados hasta el momento representaron el 0,7 por ciento del PIB y durante la primera mitad de 2013 los préstamos alcanzarán a 1,5 por ciento del producto. En el equipo de Marcó del Pont enfatizan que la medida permitió evitar que las entidades, fundamentalmente los bancos privados, tengan un comportamiento crediticio que agudice la crisis como el desempeño que mostraron en la recesión de 2009.

La regulación del BCRA establecía que la mitad de los créditos debían estar destinados a pequeñas y medianas empresas. En total, 12.900 pymes recibieron el 53 por ciento de los créditos y 923 grandes empresas accedieron el 47 por ciento restante. La medida, explican en el Central, logró garantizar que las pymes, un heterogéneo grupo de firmas que suele presentar limitaciones propias y trabas desde el sector bancario para acceder a financiamiento, pudieran obtener créditos baratos a mediano plazo.

Sin embargo, el programa todavía encuentra dificultades para beneficiar a economías regionales que requieren un impulso adicional. Esas restricciones se evidencian en la concentración geográfica de los créditos otorgados. Firmas radicadas en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires recibieron el 74 por ciento de los montos acreditados por los proyectos.

Así como la reforma de la Carta Orgánica permitió obligar al sistema bancario a prestar a una tasa baja que los obliga a resignar rentabilidad sin perder dinero, algunos economistas advierten que el organismo que conduce Marcó del Pont tiene herramientas para promover y exigir el financiamiento de proyectos de inversión en determinadas economías regionales y sectores productivos estratégicos. Hoy la combinación de bajos niveles de bancarización entre las pymes –muchas veces producto de la informalidad con la que operan– y la pobre cobertura territorial de los bancos con sucursales capaces de ofrecer más que pago de servicios y salarios limitan la potencialidad de la medida. Las experiencias internacionales exitosas muestran que para avanzar en ese camino se requiere no sólo que el sistema cumpla con las exigencias, sino que el Banco Central regule, controle y haga un seguimiento minucioso del programa.

Según precisaron desde el BCRA, los créditos están destinados a la ampliación de líneas de producción, compra de maquinaria y camiones, importación de bienes de capital y obras civiles, entre otros proyectos. El 35 por ciento de los préstamos fueron para la industria manufacturera, destacándose las ramas alimentarias, química y metalúrgica. El agro recibió el 19 por ciento de los fondos otorgados por los bancos, la actividad comercial el 14 por ciento y transporte el 9 por ciento.

Deja un comentario