Para empezar resulta importante preguntarnos ¿Qué factores influyen en la incentivación del emprendedorismo?

Rápidamente podemos decir que depende básicamente del direccionamiento de los recursos, es decir de QUIEN, de COMO y PARA QUIEN son destinados los recursos. Otro factor importante tiene que ver con la formación de la cultura del emprendedor a partir de la capacitación y del establecimiento de la temática en los distintos estratos de la educación.

¿Cuándo el estado no interviene en la economía estableciendo las reglas y tomando medidas tendientes a impulsar nuevos emprendimientos, quien pone las reglas? Pregunta fácil de responder, las corporaciones económicas.

¿A las corporaciones les conviene que se re direccionen recursos a determinados sectores para incentivar la generación de emprendimientos? En términos económicos si les conviene, porque al generarse nuevos emprendimientos aumentan los puestos de trabajo, esto trae aparejado un mayor consumo que repercute en la venta de bienes, entre ellos de los que producen las grandes empresas.

Ahora ¿en términos políticos les conviene? No porque un estado fuerte y con intención de utilizar a la política como herramienta para la transformación social impulsando una industrialización, no les permite la libertad de hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran. En definitiva no les permite poner las reglas del juego, situación a la que están acostumbrados por ser poseedores de ese gran factor que es el capital.

En nuestro país las posibilidades de emprender desde finales de la década del 70 hasta principios de los 2000 eran muy escasas, las políticas públicas en ese entonces tenían una dirección totalmente antinacional. El sector financiero respondía solamente a los grandes sectores concentrados de la economía, dejando de lado a las Pymes que son las que más necesitan hacerse de fondos para poder crecer y mejorar los distintos factores que hacen que una empresa pueda establecerse en el mercado. Ni hablar de aquellos sectores que no llegaban a ser ni una pequeña empresa.

Estamos en otro momento de nuestro país y de nuestra historia, Argentina ha tomado la decisión de modificar definitivamente la matriz productiva de cada una de las regiones que conforman el país. Cuando escuchamos decir “debemos industrializar la ruralidad” es un mensaje muy claro, para que cada uno de los productores puedan agregarle valor a las materias primas que cosechan. El animarse a esto es tratar de cambiar definitivamente su posición de ser dominados a tener mayor grado de independencia y auto sustentabilidad. Generar puestos de trabajo en origen es fundamental tanto para terminar con el éxodo hacia las ciudades, como para el crecimiento y el desarrollo local de cada región.

Las herramientas actuales de financiamiento poseen una variedad asombrosa, se intenta abarcar todos y cada uno de los requerimientos de los distintos sectores que necesitan abastecerse de recursos, se busca que los jóvenes, las pymes, los emprendedores y micro emprendedores, puedan acceder a la financiación para invertir en distintos tipos de proyectos, desde los más auspiciosos hasta los más simples. Para que además de entregar recursos y fortalecer el desarrollo, se vuelva a trabajar en la dignidad de aquellos que desde hace décadas no la tienen y que con este proceso la han recuperado.

Hay políticas macroeconómicas que han modificado el sector financiero y lo han redirigido hacia la inversión, como es la modificación en la carta orgánica del Banco Central, los distintos programas y beneficios para la industria nacional, los emprendedores y la economía social dependientes de los distintos ministerios del gobierno nacional, y también de las provincias.

El número de consultas de Pymes en el Ministerio de Industria de la Nación ascendió a 19.724 en el 2012, cuando en 2011 hubo 13.257, exactamente un 48% más. Este es un resultado directo de las medidas tendientes a que las Pymes puedan volver a soñar en tener un crecimiento auspicioso. La expansión de este segmento fue tan amplia, que las pymes ya representan el 99% de las empresas de la Argentina y generan nada más y nada menos que el 70% del trabajo de nuestro país. No es en vano que escuchamos hablar tanto de este sector y por ello se apunta al mismo.

En definitiva y para concluir, la idea de esta reflexión consiste en que la sociedad debe acompañar este proceso de cambio de paradigma con un cambio cultural. En este momento se puede emprender y es a lo que debemos apuntar si queremos mejorar nuestra calidad de vida y la del conjunto de la sociedad, porque no sólo se mejora la situación personal o familiar de los emprendedores sino que también se impulsa el círculo virtuoso de la economía que comienza con la generación de empleo. Muy básicamente, de ello se trata un proyecto que busca un desarrollo industrial, de generar trabajo para que los trabajadores cobren un sueldo que les permita consumir y que a su vez para producir ese consumo se necesite más empleo aun y de este modo se fortalezca la cadena que motorice el desarrollo.

Nos debemos preguntar si ¿vamos a empezar a utilizar los recursos que el estado nacional está garantizando para que se genere un desarrollo económico tendiente a modificar la redistribución del ingreso? O ¿vamos a seguir esperando un empleo en relación de dependencia para que la rentabilidad la obtenga otro gracias a nuestro trabajo?

Emmanuel Pace

Movimiento Patria Grande

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