América del Sur, cada vez más observada en el mundo entero por su crecimiento sostenido y procesos políticos innovadores, deberá sortear varias pruebas en medio de una crisis internacional que no cesa.

ifícil es preverlo. Pero nada hace imaginar que los próximos doce meses vayan a transcurrir con la serenidad que escaseó en 2012. El panorama augura nuevos altibajos de crisis en el mundo desarrollado, la consolidación de megaenclaves petroleros en el Sur y cuantiosos desafíos electorales que bosquejarán los liderazgos internacionales de los próximos años.
“Desde el punto de vista de las relaciones entre Estados, Sudamérica es una zona de paz donde los pocos conflictos que surgen han encontrado marcos de resolución amistosa. Desde lo económico, continúa beneficiándose de la mejora en los términos del intercambio de sus materias primas y recursos naturales aunque no está claro que todos los países de la región estén enfrentando los problemas estructurales de décadas anteriores de modo de lograr un catch-up con los niveles de desarrollo de las economías del hemisferio norte”, explica a Caras y Caretas Gabriel Puricelli, presidente del Laboratorio de Políticas Públicas. En este contexto, 2013 será otro año de pruebas para afianzar la región en un mundo convulsionado.
La llegada de la Argentina al Consejo de Seguridad de la ONU por el próximo bienio la volverá protagonista obligada de los debates de relevancia. ¿Podrá Buenos Aires imponer la cuestión Malvinas en la agenda a partir de sus denuncias de militarización del Atlántico Sur? Aunque suene imposible derrotar el veto de Londres y sus aliados, la oportunidad subyace. Y con el 180º recordatorio de la ocupación británica de las Malvinas, el 3 de enero, presente en el colectivo nacional, la Rosada no alterará su línea ni por las dilaciones de Downing Street ni por las falaces maniobras de autodeterminación de los kelpers y su referéndum convocado para marzo.
Ecuador concentrará la atención política en febrero cuando Rafael Correa busque un nuevo mandato. Con una oposición desdibujada, su gran apuesta será reforzar la mayoría legislativa para profundizar las reformas pendientes: la judicial, con el asesoramiento técnico del ex magistrado español Baltasar Garzón, y el rediseño del espectro mediático.
Pero la mayor incógnita electoral de 2013 será Chile con el posible revivir de la Concertación en las nacionales del 17 de noviembre. Ya las municipales de octubre de 2012 no fueron un buen auspicio para el oficialismo. Y muy atrás quedaron los momentos dorados de Sebastián Piñera en el show del rescate de los 33 mineros sepultados en Atacama por negligencia gubernamental y empresarial. Hoy, con el 30 por ciento de popularidad, no tiene revancha por impedimento constitucional pero tampoco despuntan los “presidenciables” de las derechistas Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional: la otra estrella de Atacama, Laurence Golborne, y Andrés Allamand, ex ministros de Obras Públicas y Defensa, respectivamente, apenas arañan el 14 por ciento de intención de voto frente al 87 por ciento de aprobación social de Michelle Bachelet.
Mucho antes, será Paraguay el que defina su sucesión presidencial en abril tras la destitución de Fernando Lugo en un controvertido juicio político exprés el 22 de junio de 2012 orquestado por la oposición colorada y sus ex socios en el gobierno, el Partido Liberal Auténtico Radical. De su transparencia dependerá el fin de la veda impuesta a Asunción desde junio del año pasado por quebrar la cláusula democrática de la Unasur y el Mercosur. La armonía del bloque es crucial para consolidar los beneficios económicos de un nuevo enclave petrolero con el reciente megadescubrimiento de crudo en el Chaco guaraní, Vaca Muerta en la Argentina, el Pre Sal brasileño y la Faja de Orinoco venezolana.
Caracas enfrentará, por su parte, la incógnita respecto del futuro de la Revolución Bolivariana atada a la sucesión de Hugo Chávez. “Chávez es muy necesario, un líder regional al que siempre admiraré pero nadie es ni debe ser imprescindible”, manifestó Correa. ¿Podrá su canciller y vicepresidente Nicolás Maduro reconciliar las distintas facciones civiles del Partido Socialista Unido de Venezuela entre sí y a ellas con el mando militar bolivariano? Muchos dudan al respecto, particularmente, con el yugo de Diosdado Cabello, ex militar y actual presidente de la Asamblea Nacional, pendiendo sobre su cuello y el triunfo de ex militares en once de las veinte gobernaciones chavistas en diciembre pasado.
Por último, 2013 podrá ser un año también bisagra para Colombia si el diálogo de paz con las Farc no abandona su curso positivo. Mientras que Uruguay seguirá con paso firme sobre sus trascendentales políticas civiles como el matrimonio igualitario y sus debates sobre legalización de la marihuana.

EL MUNDO EN CRISIS
Barack Obama deberá convivir, al menos durante los primeros dos años de su nuevo mandato, con la disuasión del “precipicio fiscal” como instrumento de presión en una Cámara de Representantes republicana. La remodelación de su equipo también será seguida de cerca luego de basar la gobernabilidad de sus primeros cuatro años en dos pilares: Hillary Clinton en la Secretaría de Estado –a quien sucederá el senador John Kerry– y Timothy Geithner en el Tesoro.
El conflicto latente con el programa nuclear de Irán y las reprimendas israelíes a la Autoridad Nacional Palestina tras ganar unilateralmente estatus de Estado observador en la ONU le dificultarán el sueño. En especial, si en los comicios de este mes se impone la coalición liderada por Benjamin Netanyahu y el ultraderechista Avigdor Lieberman, imputado por fraude y abuso de confianza.
Mientras tanto, uno de los ojos de Obama mirará lo que suceda en una Europa recesiva en 2013. Según el último pronóstico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el PBI de la Eurozona descenderá un 0,1 por ciento y sólo repuntará a partir de 2014 un 1,3. Para España, será el peor pico. Otros como Italia y Alemania lidiarán además con la repercusión de los déficits, ajustes y rescates sobre las cosechas electorales: Alemania, con su canciller Angela Merkel buscando otro gobierno en las federales de octubre, e Italia, donde los comicios se adelantaron a febrero luego de que Silvio Berlusconi retirara el apoyo parlamentario al gobierno técnico de Mario Monti.
“Hace dos años Merkel declaró que quería una quiebra ordenada, y esto es lo que vemos”, comenta Gonzalo Fernández de Córdoba, profesor del Departamento de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Málaga. Y añade: “Las consecuencias sobre la zona euro parecen claras. Un rescate a la deuda, es decir, al Estado español, arrastraría inevitablemente a Italia. Con el rescate a Italia y la condicionalidad que implica, Alemania tendría garantías suficientes de que el sur de Europa acomete las reformas estructurales que necesita. Y llegado ese caso se produciría una integración fiscal con cesión de soberanía como solución a largo plazo. Este es el diseño de Alemania para la crisis y es lo que va a suceder. La frontera es Francia”.
El otro ojo de Obama se posará en China. En marzo, desembarcarán en Beijing el presidente designado por el último Congreso partidario, Xi Jinping, y su nuevo premier. Si las profecías económicas se cumplen, el nuevo Politburó con elementos conservadores y reformistas llevará al gigante asiático hacia la hegemonía global cuando supere a Estados Unidos como primera economía entre 2016 y 2020. Un futuro no tan lejano.

Por Mariano Beldyk para: Caras y Caretas

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