Román jugó al fútbol, hizo un gol y dio una asistencia. Pero, sobre todo, habló y dirigió a sus compañeros.

La voz de Bianchi es la voz del diez. Es ahí, donde el entrenador de Boca parece delegar y acotar los tiempos de aprendizaje de nuevos jugadores que intentan incorporar conceptos de juego. Juan Román Riquelme empezó a jugar en Boca sin jugar en la pantalla grande, pero con la decodificación asimilada de ese mensaje del Virrey que, a juzgar por los rendimientos frente a Quilmes y ante Toluca, llega algo distorsionado. En ese ensayo de fútbol, donde forma parte del equipo de suplentes que iguala 2 a 2 con la Reserva, el genio de la pelota anota uno y mete la asistencia para el gol de Nicolás Blandi. 

Al margen de esta actuación individual que tiene más que ver con su condición física y el operativo retorno programado para el 3 de marzo frente a Unión en La Bombonera, la inserción del diez y esa influencia dentro de la cancha es la buena nueva para Bianchi. Casi como un ayudante de cátedra, Riquelme es tal vez quien mejor entienda este juego del fútbol y quien haga la interpretación de lo que pretende el técnico. Por eso, esas charlas con Emiliano Albin, Claudio Pérez, Lisandro Magallán y Leandro Paredes y todo aquel que ande cerca. 
 
No es una novedad que Román tome el control remoto, ponga su brazo encima de un compañero y le explique al oído y con gestos qué puede hacer para mejorar el funcionamiento individual y colectivo según pida la jugada. Lo hace desde que es Riquelme, y lo naturaliza en este tercer ciclo de Bianchi sin necesidad de pedir permiso. Mientras el mundo y la pelota espera por el ansiado regreso al fútbol, Román enseña con ese espíritu docente. 
 
¿Hay algún cambio respecto de los tiempos marcados para su vuelta? En estas horas, y luego del cachetazo en el debut de la Libertadores en casa ante Toluca, se dijo que es posible una presentación para el 27 de febrero en Guayaquil ante Barcelona por la segunda fecha del grupo 1 de la Copa. Sin embargo, el entrenador no pone plazos fijos: “A Román prefiero tenerlo tarde y bien, que antes y mal. Prefiero ir viendo los tiempos para ir aportándole más trabajos de campo, de fondo. Él tiene que llegar bien. Tengo que tratar de que cuando juegue, tenga más posibilidades de jugar bien, que de hacerlo mal… Por lo menos desde lo físico”.
 
En el equipo donde Riquelme fue el armador jugaron Oscar Ustari; Emiliano Albín, Claudio Pérez, Lisandro Magallán, Fernando Evangelista; Guillermo Fernández, Ribaír Rodríguez, Nicolás Colazo; Román; Nicolás Blandi y Lucas Viatri. Al menos dos de estos serían titulares mañana ante Tigre (Albín y Pérez) y otros tienen buenas chances (Ribaír y Viatri). Es ahí donde la presencia de Román pesa, como para que los alumnos de Bianchi hagan las prácticas con quien es capaz de aplicar el contenido de la materia. 
 
La formalidad y la escena de la vuelta de Riquelme se dará cuando toque la primera pelota con la diez y en público. Pero Román ya volvió, y desde otro lugar le aporta sabiduría y mensajes en este armado de un equipo todavía sin fisonomía. 
 
Fuente: El Gráfico

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