¿Qué tienen en común los seguidores de Scioli, la Mesa de Enlace, el capo camionero Moyano, el intendente porteño y el gobernador cordobés, por no enumerar a toda la derecha variopinta que quedó después del vaciamiento de la política al que apeló el modelo neoliberal? Un análisis tras el acto “sciolista” en el club Atenas.

Por Víctor Ego Ducrot

Me acuerdo cuando Eduardo Buzzi, en medio de la agresión patronal contra las instituciones, por la famosa 125, dijo que en “el campo” se trabaja de palabra, aludiendo a que no hacen faltas facturas; claro, es uno de los sectores más evasivos de la economía argentina. El miércoles pasado el diario Tiempo Argentino revelaba que, la web del partido Unión por Todos, que lidera la diputada Patricia Bullrich, publicó una nota de opinión del abogado Carlos Maslatón, en la que se convoca a los patrones agropecuarios a evadir impuestos y evitar que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tome conocimiento de sus cuentas bancarias.

Mauricio Macri es un tipo con incontinencia verbal; dice que quiere privatizar Fútbol para Todos y obliga a que uno de “sus” diputados presente un proyecto de ley, tendiente a morigerar los dichos del jefe.

Por su parte, Moyano se llena la boca con “los interés de los trabajadores” e ignora olímpicamente que la experiencia política a la que dice pertenecer es claro ejemplo histórico de que la materialización de esos intereses depende de la realización en específico de un proyecto político liberador, que los exprese en términos de grandes consensos; él se disfraza con palabras: aspira a que los sindicatos sean empresas privadas y coincide con los patronos agropecuarios, para quienes “producción” y hasta “patria” son sinónimos de rancias pretensiones oligárquicas.

José Luis De La Sota viene a ser un caso parecido. Inventó el “cordobesismo”, ¿se acuerdan?; más recientemente se escudó detrás de falsos preceptos ambientalistas para bajar antenas de la TV pública, hostigar al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y hacer de recadero del Grupo Clarín. Los de la Sociedad Rural Argentina (SRA) se pasaron de tal forma de la raya al anunciar hace pocos días en Pehuajó que llamarían a no exportar soja, para afectar las arcas fiscales (casi una conspiración contra las instituciones de la democracia), que muchos de sus seguidores trataron de hacerse los distraídos, y dicen que no acompañarían la medida.

¿Qué tienen en común esas expresiones del arco conservador del país con el gobernador Daniel Scioli y muchos de sus mas efervescentes seguidores?

Algo que los arrincona en las mismas prácticas a las que apeló el modelo neoliberal postdictadura cívico militar: el vaciamiento semántico de sus discursos, la palabra como vale todo, como fetiche, técnica de mercadeo y asesores, consultoras y concentración mediática; complejo y perverso sistema de artefactos narrativos éste, para el cual lo público, lo político, lo militante, pasa por lo que se dice, aunque sea falso, y no por lo que se hace.

Este jueves, en el club Atenas de La Plata, tuvo lugar un destacado acto “sciolista”, con la anunciada intención de recordar el primer triunfo electoral de Juan Domingo Perón (24 de febrero de 1946) y los 10 años del proyecto iniciado por Néstor Kirchner. De paso, quisieron poner en escena un supuesto “acto de fe” en favor de Cristina.

Muchos de sus organizadores destacaron que la idea consistió en recordar el triunfo, en 2003, de Néstor Kirchner… y Daniel Scioli. Un día antes, en una de sus tantas bravuconadas, Hugo Moyano, elogiaba a Néstor Kirchner, con la intención de agredir al gobierno nacional. ¡Todo muy extraño!

Entre los más entusiastas funcionarios de Scioli no se oculta que esas iniciativas se inscriben dentro de un programa de aspiraciones a posicionar la candidatura presidencial del gobernador para el 2015, mientras se esfuerzan en el armado de listas de cara a las legislativas de medio término, previstas para este año.

En las proclamas políticas, en las chicanas por la coparticipación y en torno a las constantes demandas de fondos al gobierno nacional, puesto que la cacareada gestión de los llamados “sciolistas” dista de ser un ejemplo a seguir, en las operaciones mediáticas, como las enderezadas en los últimos días respecto de lo que terminó siendo una garantía institucional en la elección de autoridades del Senado provincial… y se podría seguir; en todas esas instancias se expresan la verdad y las mentiras del proclamado kirchnerismo en bocas cercanas al gobernador.

Éste debería renunciar a la simulación discursiva, la que lo pone tan pero tan cerca de lo peor de la derecha neoliberal.

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