El reelegido Presidente aprovechará su mayoría legislativa para profundizar su ‘revolución’.

El Consejo Nacional Electoral del Ecuador no termina de contabilizar los datos de las votaciones de las presidenciales del pasado domingo, en las que triunfó sobradamente, y Rafael Correa y su equipo de trabajo ya delinearon y anunciaron lo que serán los próximos cuatro años de gobierno. Se preparan un paquete de reformas constitucionales, el cambio de la matriz productiva, un fuerte control tributario, la universalización de la seguridad social y tres nuevas revoluciones: del conocimiento, de la ciencia y la innovación, y la urbana.

Según los resultados preliminares, Correa y su oficialista partido Alianza País lograron, además de la reelección presidencial en una sola vuelta, al menos 97 de 137 asambleístas que conformarán el próximo poder legislativo, una aplastante mayoría. Se prepara una nueva ‘aplanadora’ en la Asamblea, advirtió el actual asambleísta Paco Moncayo, que abre el camino para la profundización de la revolución correísta. Sin embargo, ninguna de estas reformas apunta a otra reelección de Correa, en consonancia con su anuncio de que al final de su mandato se retirará de la vida pública.

Correa anunció un paquete de reformas de la Constitución, que él impulsó en el 2007 y que “tiene ciertas inconsistencias”, como haber declarado al Ecuador “libre de cultivos y semillas transgénicas”, pero no prohibir su importación. La ley de aguas, que no fue aprobada en el actual periodo, tendrá tratamiento prioritario.

La ley de propiedad de la tierra, que apunta a una mejor distribución y uso de ese recurso; un nuevo Código Penal y la ley de universalización de la seguridad social también están en la mira presidencial, así como revisar el uso de ‘la acción de protección’ (tutela), cuyo objetivo es garantizar los derechos constitucionales.

El mandatario considera que ha se ha abusado del empleo de esta figura. Fander Falconí, secretario de Planificación del Estado y coideario de Correa, en una declaración al diario Hoy , habló de transitar, “con mucha fuerza, hacia una economía del conocimiento, y esto involucra tener un cuerpo legal que nos dé sustento (…) de cómo podemos ir trasladando las rentas de recursos extractivos hacia una verdadera sociedad del conocimiento”.

Por otra parte, la ley de comunicación es un capítulo aparte, que ahora Correa podrá aprobar sin mayor resistencia y que apunta a combatir a algunos medios de comunicación privados, a los que ha tachado de “corruptos” y “mercantilistas”.

MAGGY AYALA SAMANIEGO
Corresponsal de EL TIEMPO

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