El líder de la coalición de centroizquierda se perfila como el candidato dispuesto a devolver a Italia las políticas sociales truncadas por las medidas de ajuste impuestas por el gobierno del tecnócrata Mario Monti, aunque sin abandonar el camino de la recuperación económica y del crecimiento de la tercera economía europea.

Procedente del Partido Comunista italiano, Pier Luigi Bersani, casado y con dos hijas, se erige en estas elecciones como un candidato capaz de dar un nuevo rumbo a Italia y acabar -así- con la “confusión” y “opacidad” que, a su juicio, generó la derecha italiana mediante sus promesas en los últimos 10 años.

El hombre que presidió la región de Emilia Romagna de 1993 a 1996, cuya presencia mediática quedó eclipsada por la batalla librada en la televisión entre Mario Monti y Silvio Berlusconi, afronta el reto de construir una fuerza creíble en la que confíen los electores desencantados con las medidas de austeridad del actual gobierno tecnócrata.

Tras ocupar los ministerios de Industria, Transporte y Desarrollo Económico, está dispuesto a llevar un programa de gobierno en el que figuran propuestas como la creación de un sistema fiscal que recaiga sobre los grandes patrimonios financieros e inmobiliarios, para aligerar la presión sobre los trabajadores y empleados.

En caso de ganar, Bersani, quien heredará una tasa de desempleo que supera ya el 11%, plantea llevar a cabo políticas fiscales que incentiven la ocupación femenina y recuperar la “credibilidad de las instituciones” en un país que se vió salpicado por la corrupción en diversas regiones.

De 61 años de edad y secretario general del Partido Demócrata (PD), Bersani lidera todas las encuestas con un 34% de los votos, porcentaje que no le permite descansar tranquilo ya que no alcanzaría mayoría propia para formar gobierno.

Si no obtiene esa ventaja suficiente en el Senado, donde el enrevesado sistema electoral prevé premios según los resultados regionales, se verá obligado a pactar con la coalición de centro de Monti.

Sin embargo, las bases de dicha coalición postelectoral se presentan difusas, ya que Bersani expresó que no está dispuesto a retirar la alianza que mantiene con el líder de Izquierda, Ecología y Libertad, Nichi Vendola, con quien Monti ya expresó “incompatibilidad política”.

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