Uno malgastó el dinero del Estado para un proyecto que nunca dio resultado; el otro, sacó provecho de ese malogrado proyecto. Ambos, Alberto Rodríguez Saá, ex gobernador, y Oscar Mediavilla, productor artístico, protagonizan por estas horas una grotesca “novela epistolar”. Están peleados, según dicen en sus cartas y contra-cartas. Pero no son extraños, ni mucho menos enemigos.

Los dos tienen mucho que explicarles a la sociedad sanluiseña. Los dos deben sincerarse y decirle al pueblo de San Luis cuánta plata se gastó y qué pasó con el proyecto San Luis Música y su brazo ejecutor, la Casa de la Música.

En octubre de 2010 el gobierno firmó un contrato con la productora de Oscar Mediavilla para la explotación de la Casa de la Música. Según el acuerdo, la empresa recibiría 12 millones de pesos para actividades promoción y producción de la música.
Entre los allegados al emprendimiento y en gran parte de la comunidad de Villa Mercedes que siempre siguió con expectativa la evolución del proyecto San Luis Música, las “novedades” que se sucedieron desde su creación fueron decepcionantes.

En julio de 2010, el gobierno de San Luis rescindió el contrato con Sony Music para la explotación de la Casa de la Música. Tres meses después firmó con el productor Oscar Mediavilla.
La Casa se construyó y equipó al amparo de la Ley de la Música. Se generaron amplias expectativas cuando a principio de 2009 la internacional Sony Music se hizo cargo de la explotación. El contrato era por cinco años, pero duró poco más de uno.
La presencia de artistas nacionales e internacionales que visitaron el lugar, el censo de músicos locales y las grabaciones de demos de bandas de la provincia lograron motivar el entusiasmo. Pero lo que no quedó frenado, directamente no se hizo.
Cuando el gobierno y Sony dejaron sin efecto el contrato, no se precisaron cuáles fueron los motivos. No obstante, medios nacionales indicaron que para la empresa internacional el mega estudio de grabación no era suficientemente “atractivo”.
“Del lado de Sony se supo que la disponibilidad de los músicos para instalarse en San Luis para grabar sus discos no era la mejor. Además, no son pocos quienes dejan entrever que esto no tiene que ver simplemente con la ‘molestia’ que puede ocasionar el hecho del traslado, sino que también hablan de una ‘escasa predisposición’ de los artistas a formar parte de un proyecto dependiente de San Luis”, difundió a principio de agosto de 2010 El Cronista.
La Casa de la Música fue construida en el costado nor oeste del complejo Molino Fenix. Además de las inversiones en la monumental estructura, el gobierno adquirió equipos de última generación, que lo calificaron como uno de los mejores estudios de grabación de Latinoamérica, para lo cual se gastaron más de 8 millones de pesos.
Ahora otro fracaso
Tras la malograda incursión de Sony se vino ahora otro fracaso del proyecto en manos del productor Mediavilla.
Pero quien se dedicó a criticar los “resultados” del proyecto fue, increíblemente, su propio creador: Alberto Rodríguez Saá. Y no lo hace con presentaciones ante el área correspondiente del gobierno de San Luis, sino por medio de su programa radial, donde manda, hace y deshace en la gestión de Claudio Poggi.
Así, criticó a Mediavilla por la falta de apoyo a los artistas locales y los pocos beneficios que recibió San Luis del mega proyecto. El productor le contestó con otra carta, difundida en medios periodísticos locales y nacionales, donde contó todo lo que había hecho por el desarrollo de los grupos y artistas de la provincia de San Luis. Luego vino una tercera “contra-carta” del ex gobernador, donde lo volvió a retar por los mismos motivos. Y seguramente vendrán otros escritos seguramente. Pero ninguno resiste el menor análisis.
Ahora, Alberto y Oscar, se comportan como dos infantes que se pelean en un escenario montado para espectadores pasivos y poco críticos. Pero el fracaso, no admitido aún, del proyecto San Luis Música y de la Casa de la Música fue del pueblo de San Luis, no perjudicó a los dos “extraños” que ahora aparentan estar enfrentados, sino los ciudadanos de la provincia y, especialmente, a los villamercedinos. Porque se gastaron fortunas en pos de inflar ilusiones que, justamente, fueron solamente eso ilusiones.
Uno de los “dos extraños” usó la Casa de la Música como una carta fuerte de presentación ante la sociedad villamercedina y le fue útil en cada campaña electoral; el otro, obviamente, cobró por sus servicios profesionales, como lo haría cualquier empresario a quien le ofrecen un cargo con atractivos dividendos.
Ninguno de los dos asumió públicamente que el proyecto fue otro mega malgasto del gobierno de San Luis, es decir, de los dineros de todos los contribuyentes de la provincia. ¿A quién se le ocurre crear un estudio de grabación de nivel internacional “poco atractivo” como lo reconoció Sony? A alguien se le ocurrió y a alguien le vino bien aprovecharlo. Los dos se comportan ahora como dos extraños.

Fuente: sanluisnoticias.com.ar

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