Llega a los cines la adaptación de la novela de Kerouac, On the road, bajo la dirección del brasileño Walter Salles y la producción de Francis Ford Coppola. Cómo estar a la altura de semejante viaje a las rutas de la Generación Beat.

En 1957, a meses de publicar On the road –que desde hacía cinco años pasaba de mano en mano sin que nadie la quisiese editar–, Jack Kerouac le escribió una carta a Marlon Brando para que comprara los derechos de la novela para cine. Kerouac quería que actuaran los dos: el actor interpretaría a Dean Moriarty –el personaje inspirado en la sensación de la Generación Beat, Neal Cassady– y Kerouac interpretaría a Sal Paradise, el narrador y protagonista del libro, su propio alter ego.
“No te preocupes por la estructura, sé cómo reordenar y comprimir la trama para darle una estructura cinematográfica perfectamente aceptable: convertirla en un viaje largo, con todo incluido; en vez de los cortos viajes costa a costa del libro, un recorrido circular de Nueva York a Denver, de Frisco a México, de New Orleans a Nueva York otra vez. Visualizo las hermosas tomas que podrían hacerse con la cámara en el asiento de adelante del auto, mostrando la ruta (noche y día) que se de­senreda frente al parabrisas, mientras Dean y Sal charlan de cualquier cosa”.
Nunca pasó. Brando ni siquiera respondió la carta de Kerouac, que se la venía venir y había terminado la correspondencia rogando “Vamos, Marlon, no te quedes de brazos cruzados y respóndeme”. La adaptación se hizo esperar. Recién en 1979, Francis Ford Coppola compró los derechos de la novela que fue escrita en rollos de papel continuo, a los tumbos y de un tirón. Durante décadas, contrató qa distintos guionistas para llevar la novela a la pantalla grande e incluso realizó castings junto al poeta Allen Ginsberg –quien en On the road aparece bajo el nombre de Carlo Marx–. Pasaron 55 años y la adaptación de la novela de Kerouac será recién estrenada en marzo de este año en Latinoamérica, con dirección del brasileño Walter Salles, quien ya llevó a la pantalla grande ese otro gran viaje que fue Los diarios de motocicleta del Che.

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