El hallazgo sucedió durante la restauración del cuadro Retrato de la madre del artista y los expertos opinan que todo indica que también pertenece al pintor. Mientras tanto, el museo de su lugar natal expone su obra de niño.

Pablo Picasso vuelve una y otra vez a ser noticia. Ayer, la pinacoteca del museo que lleva su nombre en Barcelona, anunció el hallazgo de un dibujo en el reverso de una de sus obras que en una alta probabilidad podría ser del artista. Se encontró mientras se realizaba la restauración de su famoso cuadro Retrato de la madre del artista (1896). Mientras que su museo en Málaga anunció la apertura de una nueva exposición de su obra que reúne por primera vez las obras del Picasso niño, una muestra por demás singular.
La obra descubierta en el Museo Picasso de Barcelona es un dibujo que representa el busto de un caballero con una pipa, dibujado con carboncillo y muy similar a otra obra de Picasso que lleva por nombre Busto de caballero del siglo XIX.
“Ambos dibujos, técnicamente muy similares, utilizan el mismo formato, igual tipo de papel, la manera de tratar el claroscuro e idéntica técnica, pues combina el carboncillo y el clarión”, dijo la jefa del departamento de Conservación Preventiva y Restauración del Museo Picasso, Reyes Jiménez.
Según el director de la pinacoteca, Bernardo Laniado-Romero, el dibujo encontrado sería una copia de un grabado flamenco del siglo XVII.
Retrato de la madre del artista llegó al Museo Picasso de Barcelona en 1970 como donación del propio pintor. El dibujo encontrado ahora habría sido realizado antes y desechado por Picasso.
“Seguramente, ya estaba pegado al cartón (al llegar al museo Barcelona), pues si no se documentó en el inventario es porque la obra del reverso no era visible”, explicó Jiménez.
Los visitantes del Museo Picasso de Barcelona podrán contemplar excepcionalmente hasta el próximo 7 de abril Retrato de la madre del artista, con el dibujo descubierto en el reverso.
Por otra parte, en el museo cuya sede es la casa natal del pintor en Málaga, se inauguró Picasso de Málaga una exposición que es la primera de las tres de un programa especial.
El pintor vivió en Málaga los diez primeros años de su vida y volvió a ella sólo en cinco ocasiones, pero la localidad andaluza fue crucial en su infancia y tuvo influencias en su madurez. Y es precisamente ese en contacto primigenio, original, en el que profundiza la muestra Picasso de Málaga: obra de la primera época, que puede verse hasta el 9 de junio.
“Este Picasso de Málaga es el Picasso antes de Picasso, antes de su época Azul o Rosa; es el Picasso niño, el joven que está aprendiendo, mirando y copiando”, explicó el director del museo, José Lebrero.
Palomas, cenacheros (vendedores de pescado malagueños), retratos de familia, paisajes de la Málaga de fin de siglo, el Mediterráneo o los toros son temas que observa primero el niño Picasso y que se plasman en obras posteriores de su madurez artística, en un juego de yuxtaposiciones que se van descubriendo a medida que se visita la muestra. Como un crepúsculo en el puerto que primero copia su padre en 1887 y que versiona el hijo dos años después; o como los pescadores que lo acompañan en sus obras de la segunda mitad del siglo XX.
“Había muchos Picassos, pero al final, sólo había uno: el Picasso de las palomas, de la cercanía al Mediterráneo, el niño que va de la mano de paseo con su tío a los toros es el primero que conocemos. Después, cambió la pincelada y el estilo, pero no cambió nunca esa idea y las bases sobre las que se sustenta su obra, cuenta el comisario de la muestra, Rafael Inglada. Málaga no fue sólo una anécdota para Picasso. La muestra supone un diálogo y enfrenta al niño Picasso con su ciudad, sus orígenes y sus raíces”, considera el curador.
Las 52 obras de Pablo Picasso que pueden verse en Málaga –en colaboración con museos como el Museo Picasso de Barcelona o cedidas por coleccionistas privados– se unen a 34 de otros artistas que fueron clave para él –entre ellas su padre José Ruiz Blasco– y 104 documentos.
Y todas las piezas en conjunto permiten también “una especie de viaje a lo que podía haber sido Málaga 120 años atrás”, la que vio nacer al artista un 25 de octubre de 1881, como puede verse en su partida de nacimiento o de bautismo o la solicitud de ingreso a su instituto.
Fotografías de la época y otros documentos sitúan al visitante en una ciudad convulsa entre dos siglos. En un momento de tensiones sociales y políticas y catástrofes naturales la ciudad intentaba entrar en la modernidad con la ayuda de una emprendedora burguesía.
Sin embargo, el recuerdo que Picasso tuvo de Málaga siempre fue dulce, como correspondía a su visión de infancia. Y es que fue en las calles de la plaza malagueña de La Mercé donde el niño Picasso se pasaba horas haciendo sus primeros garabatos en la arena, donde tuvo su contacto con el mar que tanto lo acompañaría después o donde vio sus primeras corridas de toros. «

trabajo, inspiración y más trabajo
Aunque sobre la obra de Picasso parece estar todo dicho, la realidad demuestra que no es así. El artista no sólo se caracterizó por su impronta innovadora, sino también por la cantidad de producción que dejó, razón por la cual, no es desatinado pensar que el dibujo encontrado sea de él. Producir era para Picasso una filosofía. “La inspiración existe –dijo alguna vez– pero cuando llegue es mejor que me encuentre trabajando.” Su voluminosa obra abarca pinturas, dibujos grabados y también esculturas y piezas de cerámica. Aunque su etapa cubista lo alejó de la representación realista, trabajó mucho observando personajes de su entorno.

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