El Papa recibe esta mañana el saludo de los cardenales de todo el mundo que viajaron a Roma para despedirse del santo padre y participar, en las próximas semanas, del cónclave que elegirá a su sucesor.

Desde las 11 (7 hora argentina), el santo padre recibe a los cardenales en la Sala Clementina del Vaticano, entre ellos dos argentinos: el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien llegó ayer a Roma; y Leonardo Sandri, que reside aquí y se desempeña como prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Bergoglio y Sandri participarán de las reuniones de congregaciones que comenzarán el lunes para analizar la actualidad de la vida de la Iglesia y definir el perfil que necesita tener el nuevo conductor tras la renuncia de Joseph Ratzinger.

Una vez que estén en Roma los 115 cardenales electores, se decidirá la fecha de inicio del cónclave, que, estiman, sería entre el 9 y el 11 de marzo.

Encabezados por Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, los dignatarios expresaron su “profundo afecto” por el sumo pontífice, así como su gratitud y acompañamiento hacia la figura de Benedicto.

En la tarde de hoy, cerca de las 17, el Papa se trasladará desde el patio vaticano de San Damaso al helipuerto, con una custodia de la Guardia Suiza y su secretario personal, monseñor Georg Gaenswein.

Tras recibir el saludo del cardenal decano Angelo Sodano, partirá hacia la residencia apostólica de verano de Castelgandolfo, a 30 kilómetros de Roma.

Allí será recibido por las autoridades locales, el alcalde y el párroco del pueblo, ante quienes saludará a la diócesis, en lo que se convertirá en su último acto de su pontificado de 8 años.

En tanto, cientos de fieles llegados a Roma para ser parte de estas jornadas históricas en la vida de la Iglesia comenzaron esta mañana a congregarse en la Plaza San Pedro, para rezar y acompañar a Benedicto XVI en sus últimas horas en el Vaticano.

A las 20, la hora en que habitualmente deja de trabajar, Ratzinger dejará de ser Papa y el cardenal camarlengo Tarcisio Bertone -encargado de la transición- ingresará en los aposentos pontificios del Palacio Apostólico, inutilizará el anillo del pescador que uso Benedicto y declarará la denominada “sede vacante” hasta la designación del próximo sumo pontífice.

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