Luego de que Martino anunciara el fin de su ciclo a partir de junio próximo, la Lepra le ganó 2-0 a Belgrano. Los jugadores visitantes fueron agredidos por la policía.

Una victoria en apenas tres partidos suena como poca cosa tanto para Newell’s, anfitrión de esta velad, como para Belgrano. Tanto el equipo de Martino como el de Zielinski, a pesar de la diferencia en la concepción del juego, son de lo más regular del fútbol argentino y por eso llama la atención que apenas se hayan impuesto una sola vez en lo que va del torneo Final.
En función de juego asociado, a la Lepra le costó en demasía poder ser profundo en la noche rosarina ante el Pirata. Al elenco cordobés le alcanzó con un poco de orden para cortarle los caminos a las dueños de casa, pero un rapto de inspiración de Maxi Rodríguez o Nacho Scocco le alcanza a este equipo para modificar la ecuación de un partido; tal como quedó demostrado.
Tanto uno como el otro probaron a Juan Carlos Olave. El delantero lo hizo con un remate de media distancia, mientras que al extremo derecho el arquero le ganó en el mano a mano en las únicas dos aproximaciones previas al gol del propio Scocco.
Cumplida media hora, Víctor Figueroa habilitó a Maxi, cuyo centro encontró la palomita del goleador para abrir el marcador. Era la alegría necesaria para el pueblo leproso, estremecido desde anoche, cuando Gerardo Martino anunció el fin de su ciclo a partir del próximo julio. Saben los hinchas que su salida deblitará fuertemente a la institución, más aún teniendo en cuenta que fue el propioTata el gestor de los refuerzos de jerarquía y, tras su partida, habrá que aguardar la decisión de los futbolistas.
A partir de entonces la visita sufrió los embates de un elenco libre, que comenzó a jugar. Newell’s tomó posesión de la pelota para ejercer un dominio total y absoluto del desarrollo. Sólo un disparo de larga distancia de Manzanelli bien resuelto por Sebastián Peratta contó Belgrano como situación clara para anotarse en la chapa.
Hacer circular la pelota no volvió más agresivo a la Lepra. Siguió costándole casi tanto como con el 0-0 vulnerar la última línea celeste. De hecho la chance más clara para establecer el 2-0 la tuvo Maxi Roríguez, ejecutando con suma precisión un tiro libre que rebotó en el travesaño.
Con el correr de los minutos la visita empezó a desorganizarse, echando mano de la improvisacón para dar vuelta un resultado que le era adverso, pero choco una y otra vez con la ausencia de su máxima referencia en el ataque, Picante Pereyra. Ni la desfachatez de César Carranza como tampoco la inteligencia y la velocidad de Melano pudieron doblegar a una defensa que no sintió la falta de su puntal, Gabriel Heinze. Sólo quedó tiempo para que, después de la suspensión provisoria, Urruti sellara el 2-0 final.
Puede decirse que otra vez Newell’s dio una prueba de carácter. No es fácil mantener el compromiso cuando el jugador conoce la salida del DT por cuenta propia. El vínculo entre ellos, incluso sin quererlo, se debilita. Belgrano es un rival que te exige dar una buena versión. Opaca las virtudes del rival de turno y espera sin desesperar. No resulta sencillo superar al conunto de Ruso Zielinski, por eso esta victoria rosarina vale doble desde lo anímico.
La nota negra de la velada:
Cuando el encuentro estaba por finalizar se desataron una serie de incidentes dentro de la tribuna donde se encontraba la parcialidad de Belgrano. Ante semejante situación, los futbolistas del equipo cordobés se acercaron al alambrado para pedirle calma a sus hinchas.
En ese instante la policía rosarina que se encontraba dentro del campo de juego quiso correr a los jugadores y uno de los uniformados le propinó un bastonazo a Gastón Turus, defensor del Pirata, que resultó con su pómulo izquierdo cortado.

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