Fue uno de los momentos más ovacionados del discurso. Cristina dijo que el objetivo es que el juez y el fiscal puedan viajar a Teherán a tomar declaración a los imputados. Puso énfasis en el encubrimiento local del atentado.

Yo no quiero ser parte de esos pusilánimes, vegetativos, que hacen la plancha y no les importa nada. Por eso lo voy a intentar. En la vida siempre hay que intentar resolver los problemas.” En medio de una ovación, una de las más largas de la asamblea legislativa, la jefa de Estado ratificó ayer su disposición a asumir el riesgo que implicó impulsar el Memorándum de Entendimiento con Irán para destrabar la causa AMIA, que ayer mismo fue promulgado por el Ejecutivo. “Lo más fácil hubiera sido ir a cada aniversario (del atentado a la mutual de la calle Pasteur), repetir, quedar bien, sacarse la foto. Pero pasan los años y todo sigue igual. Mi personalidad no es para hacer la plancha”, insistió ante los aplausos y la mirada atenta de la titular provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich. La mandataria dedicó un párrafo a explicar los antecedentes que la llevaron a aceptar una negociación con la república islámica. Los objetivos del acuerdo, que mencionó expresamente, son la búsqueda de la verdad y que el juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman puedan viajar a Teherán “a tomar declaración” a los imputados.
El capítulo del discurso dedicado a la causa AMIA fue, como se descontaba, uno de los momentos más esperados de la apertura de las sesiones ordinarias. La propia presidenta reconoció que el anuncio de la propuesta de acuerdo disparó un debate que fue “abordado ríspidamente” en el Parlamento. Lo que siguió fue una exposición detallada, en la que la mandataria se remontó a sus días de diputada (1997/2001) cuando integró la comisión bicameral de seguimiento de los atentados a la Embajada de Israel y de la AMIA. Recordó su trabajo junto con los entonces diputados Carlos Soria (PJ) y Melchor Cruchaga (UCR), ambos fallecidos, el también radical Marcelo Stubrin –hoy representante de la oposición en la AFSCA– y el actual embajador ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero.
Luego recordó la visita que la comisión –con su ausencia, ya que ella se negó a asistir– le hizo al ex comisario bonaerense Juan José Ribelli en la cárcel de Caseros. “Toda la causa estaba viciada. Había testigos reservados a los que las defensas no tenían acceso. En un juicio oral todo eso iba a ser nulificado”, evocó en su mensaje. Era una forma de dejar claro su compromiso personal con la investigación de lo que sucedió realmente en los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Cristina también reconstruyó el rol que desempeñaron el abogado César Arias, operador jurídico del menemismo, y la Corte Suprema de entonces, comandada por Julio Nazareno, como obstaculizadores de la investigación.
“Se había fabricado una causa que no tenía ningún tipo de anclaje legal”, siguió Cristina con su crítica a la primera investigación de la AMIA, a cargo del ex juez Juan José Galeano. La causa por el encubrimiento está a cargo del juez Ariel Lijo, quien ayer brindó precisiones sobre los imputados (ver aparte). En su repaso de la historia oscura de la investigación del atentado a la mutual, Cristina no se olvidó del rol que tuvieron “algunas autoridades de la comunidad”. “El papel fue lamentable. Parte del encubrimiento se debe también a esa complicidad de una parte de la dirigencia comunitaria. Y hay que decirlo con todas las letras. Guste o no guste”, subrayó. El último comentario lo realizó luego de revelar que Rojkés de Alperovich le había preguntado por la conveniencia de avanzar con el memorándum. “Quiero saber qué pasó, no sólo desde afuera sino qué pasó adentro. Quiero saberlo. Me lo merezco como argentina y lo merecen sus víctimas y familiares. Ojalá puedan trasladarse las autoridades judiciales a tomar declaración para poder saber exactamente las cosas y conocer la verdad”, planteó.
La presidenta también desmintió las hipótesis que atribuyen el acuerdo con Irán a un presunto interés comercial de vender cereales o reactores nucleares. Repasó la información pública sobre los últimos contratos de venta de tecnología a Irán: son de 1987, fueron rescindidos en 1991 y 1997. “La Argentina forma parte del club muy selecto de países que pueden hacer gala de la no proliferación nuclear y de uso pacífico de la energía nuclear, teniendo desarrollo nuclear. Porque sin tener ese desarrollo es muy fácil”, señaló. Luego leyó un editorial de José Claudio Escribano, de La Nación, en el que destacaba la importancia de Irán para las exportaciones argentinas.
Uno de los mensajes más fuertes estuvo dirigido a la Corte Suprema de los ’90, luego reformada por Néstor Kirchner. Cristina recordó que la investigación por el atentado a la embajada israelí nunca llegó a ninguna certeza, y mucho menos a una condena firme con la identificación de los culpables. El avance de esa causa, al tratarse de un atentado a una embajada (territorio soberano de un Estado extranjero) corresponde al máximo tribunal. “Nunca tuvimos información ni aun al día de hoy. Nadie tiene información de lo que pasó con la voladura de la embajada”, remarcó. Vale recordar que la Corte, con la conformación actual, tiene sobre sus espaldas esa responsabilidad. Y será la que deba determinar si el Memorándum de Entendimiento con Irán cumple, o no, con la letra constitucional. «

el encubrimiento
El juez federal Ariel Lijo sostuvo ayer que los involucrados en la causa que investiga el encubrimiento del atentado contra la AMIA “son muchos y pertenecen a distintos poderes”, y recordó que “sólo en el pago de los 400 mil dólares al reducidor de autos Carlos Telleldín está procesado el juez Juan José Galeano, los fiscales, el ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, Telleldín, su mujer y el abogado”.
En cuanto a la llamada pista siria, dijo que “también tiene un encubrimiento que tiene que ver con hechos que se cometieron para no avanzar en la investigación, por ejemplo hacer avisos de los allanamientos”, y señaló que “en ese punto están involucrados Carlos Menem, Jorge ‘Fino’ Palacios, algunos policías”.
Fino Palacios, que había sido nombrado por la gestión macrista como jefe de la Policía Metropolitana, fue el encargado de los irregulares allanamientos en el domicilio de la familia Edul. “Se extendieron todo el día, hubo avisos a la familia, entre otras cosas. Después las cintas grabadas con estas pruebas desaparecieron…”, explicó Lijo

diálogo por malvinas
“Argentina vuelve a reclamar al Reino Unido aquí, en representación de todos los argentinos, diálogo sobre la soberanía en las Islas Malvinas, como indica la resolución de Naciones Unidas”, indicó ayer la Presidenta al hablar ante la Asamblea Legislativa.
“No pedimos que nos den la razón, simplemente sentarnos a diálogar; creemos que la diplomacia es el único camino para defender la paz”, agregó, y de inmediato aclaró: “La soberanía la queremos, pero la queremos con paz, no tenemos nada que ver con esta dictadura que sufrimos los argentinos y que repudiamos los argentinos.”
“¿Cómo puede ser posible, cómo se entiende que hayan aceptado hablar o negociar con genocidas y no acepten hablar con gobernantes surgidos de las urnas?”, se preguntó la jefa de Estado.
Cristina destacó que su gestión hizo de los derechos humanos “uno de los pilares de la política de Estado”. “Están hablando con gobiernos democráticos que son tomados como ejemplo en materia de derechos humanos en el mundo”, advirtió.

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