Poco más de un mes antes de su primera defensa del título mundial, Sergio “Maravilla” Martínez habló de cómo se prepara para la pelea con Martin Murray y de lo que significa para él combatir en la Argentina.

La pelea entre el argentino Sergio “Maravilla” Martínez y el inglés Martin Murray del próximo 27 de abril en Vélez Sarsfield será uno de los eventos más importantes del año, sino el más importante.

Así lo considera el quilmeño que alcanzó la gloria en septiembre pasado cuando en Las Vegas se consagró campeón mundial de los pesos pesados en una inolvidable pelea con Julio César Chávez Junior.

Fue aquella una pelea que lo catapultó, pero fue también aquel un combate que dejó consecuencias en su físico como la fractura en una mano tras un golpe en el cuarto round y la misma lesión en una rodilla que se produjo cuando cayó a la lona en el último asalto.

“Maravilla” asegura que todo ya quedó atrás: “En un momento la rodilla estuvo muy mal después de la operación, después tuve una lesión en un vuelo por los cambios de presión, fue una lesión muy delicada de la que me costó mucho salir, de la que me costó mucho recuperarme, pero evolucionó muy bien”.

El argentino, que el 21 de febrero cumplió 38 años, contó que por estos días lleva adelante el nivel intensivo de la preparación para la pelea con Murray: “El entrenamiento es de 8 semanas. Hacemos un trabajo muy intenso y creo que por la edad que tengo no creo que me haga falta mucho más porque cuando no me entreno de manera intensa hago un trabajo de mantenimiento”, especificó.

Pelear en la Argentina, un sueño cumplido

“Sería un sueño pelear en el estadio de River”, manifestó “Maravilla” pocos meses atrás habida cuenta de su fanatismo por el “millonario”. Por cuestiones específicas de la cadena que transmitirá la pelea con Murray, el lugar elegido fue el estadio de Vélez, escenario que igual provoca en el boxeador nacional gran expectativa.

“Es increíble, puedo estar muy bien entrenado físicamente, pero no no sé si estoy tan preparado para las 50 mil personas que pueden ir. Es extraño después de tantos años volver a combatir en mi país y más con una cantidad semejante de gente; quizás sea difícil mantenerse equilibrado emocionalmente”, evaluó Sergio Martínez.

“Maravilla” celebró luego la posibilidad de pelear en la Argentina: “Es bueno para el público que me siguió y que me viene siguiendo, es bueno también para el país que se haga un evento de tal magnitud que pueda llegar a todo el mundo y principalmente es bueno para mí hacer una pelea que llegue a todos los niveles sociales”.

Murray, el nuevo objetivo

En la presentación oficial de la pelea, el inglés mostró su respeto por el argentino pero se mostró confiado en ganar: “Martínez es un rival como jamás he tenido, pero espero demostrarles a los argentinos lo que soy, porque pienso llevarme el título el 27 de abril”.

Martínez, por su parte, dijo que intentará terminar la pelea antes del 12° round: “El combate va a ser difícil porque Murray tiene muchísimo para ganar y muy poquito para perder y los ingleses tienen esa característica de inmolarse si hace falta. Creo que lo va a dar todo para quedarse primero con el triunfo y después para que llegado el caso de que yo esté haciendo las cosas mejor, para llegar al 12° asalto, pero yo trataré de cumplir lo que dije de sacarlo en el octavo”.

¿La historia se mete en el round?

“Probablemente para cierto sector del público y del periodismo pueda estar presente, pero para mí en lo personal es Murray y yo, yo y Murray. Lo externo no figura en el ring, no me va a condicionar haber tenido una guerra contra un país como Inglaterra o el que Maradona haya hecho un gol con la mano y después el mejor gol de la historia, eso no me puede condicionar. Yo tengo que estar delante de mi rival, tener una mira en la frente de él y trabajar sobre él nada más; me imagino que él pensará lo mismo”, concluyó sobre el contexto histórico de la pelea el boxeador que se ganó al público argentino.

La revancha con Chavéz, tal vez; Pacquiao, imposible

“Maravilla” se mostró preparado para un eventual desquite con el mexicano, aunque con algunas condiciones, mientras que subrayó que el promocionado posible combate con el filipino, nunca se hará.

“Estoy dispuesto para la revancha con Chávez siempre y cuando acepte los controles que le pedí que no son sólo para él sino también para mí: son seis controles en total de sangre que se realizan durante dos meses y si él acepta y firma eso, yo voy y firmo”.

“Pelear con Pacquiao es un imposible por la cuestión física. Él es muy pequeño al lado mío, yo soy muy alto y muy grande. Por más que sea pequeño para mi categoría soy muy grande para él”.

Un mensaje para el público argentino

“Que esperen la pelea con las mismas ganas y ansias que tengo yo. Voy a ofrecer el mejor de los espectáculos que pueda brindar para que todos se puedan quedar contentos, felices y conformes no sólo en lo deportivo sino también en lo emocional porque es muy bonito ver triunfar a un compatriota en tu país”.

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