Jennifer Dahlgren, Paula Pareto y Yésica Bopp. Tres chicas exitosas reflexionan sobre las cuestiones de género en el deporte y los pasos que se están dando hacia la igualdad de oportunidades entre ambos sexos.

Hay quienes hoy, Día Internacional de la Mujer, le obsequiarán a su novia, hermana, amiga o madre, una rosa. Otros ni sabrán su significado y otras se enterarán al recibir el presente. La fecha vale para reflexionar sobre el lugar de la mujer en nuestra sociedad de hoy, en tiempos de trabajos unisex y liderazgos compartidos. Como un campo social más, el deporte también exhibe estas realidades modernas. Qué mejor, entonces, que compartir una charla entre tres experimentadas y talentosas representantes argentinas: la boxeadora Yésica Bopp –titular minimosca de la AMB y OMB–, la atleta Jennifer Dahlgren –recordwoman sudamericana de lanzamiento de martillo– y la judoca Paula Pareto –dueña de la única medalla olímpica del judo nacional–. Aunque aseguran no haber sido nunca discriminadas en la práctica de sus deportes, reconocen algunas recortadas posibilidades que aún tienen en relación a los hombres. Pero también, orgullosas, saben que atraviesan tiempos de cambios.

–¿Las posibilidades concretas son distintas según el género?
Paula: –En nuestro deporte, hasta el año pasado siempre hubo más cupos para hombres que para mujeres. Y, la verdad, no entendemos la causa: la realidad del judo argentino muestra que el rubro femenino siempre trajo más medallas y logros que el masculino. Pero este año se ha equiparado bastante en los viajes, así que estoy contenta.
Yésica: –En el boxeo pasa lo mismo. En el terreno amateur, solamente hicieron tres eventos para el rubro femenino, que se estrenó en los Juegos Olímpicos el año pasado (NdeR: el masculino posee diez), y, en el profesionalismo, no ganamos igual que los hombres. En los dos casos hacen un poco de diferencia…
–¿Por qué creen que se hace esa diferenciación?
Y: –Falta un poco más de tiempo. Nosotras vamos a retirarnos y no lo llegaremos a ver, pero nuestro aporte vale mucho… A medida que pase el tiempo, seguro se le va a ir dando más lugar a la mujer. Será que también es algo que manejan los hombres y son ellos quienes deciden, ¿no? A ellos no les gusta que ganemos más nosotras, ja.
–¿Qué posición tienen acerca de la polaridad machismo-feminismo? ¿Qué creen acerca de estas extremas reivindicaciones de género?
Jennifer: –A mí, la pregunta que siempre me molesta mucho es: “¿Cómo se siente ser una mujer en una prueba o un deporte de hombres?”… ¡¿Y quién dice que es de hombres?! Acá, por ejemplo, tenés tres mujeres: yo te puedo revolear un martillo a 70 metros, Paulita te revolea por el aire y Yesi te noquea; pero eso no quiere decir que nosotras seamos menos femeninas… La fuerza de una mujer no la hace ser menos femenina.
P: –Quizás se quedan en lo histórico de la mujer en la casa, lavando y cuidando los chicos, y el hombre haciendo los trabajos “de hombre”. Pero, hoy, eso ya no es más así. La igualdad entre el hombre y la mujer ahora sí existe. Y en el deporte pasa lo mismo: es un deporte de hombres y de mujeres. Que haya empezado a practicarse desde antes en el sexo masculino no quiere decir que sea de hombres…
J: –Y que hagas deporte no quiere decir que no puedas ser femenina, porque es algo que cada mujer define por sí misma y en sus términos. Seguimos siendo mujeres, sólo que quizás dejamos el ejemplo de ser fuertes, determinadas y dejando muchas cosas de lado por seguir nuestros sueños y crecer en el deporte.
–¿Creen que eso está cambiando?
P: –Creo que, poco a poco, la sociedad se va adaptando: el ejemplo de los cupos para viajes en el judo muestra que se está equiparando mucho. Es por una cuestión de adaptación y de darse cuenta de que las cosas cambian y no son siempre iguales. Y que no tienen por qué serlo. Que la sociedad cambia y todo cambia.

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