Bajos salarios; contratos basura; falta de personal, de insumos, de equipamientos y mobiliario; inseguridad y hasta persecuciones laborales…

Fuente: sanluisnoticia.com.ar

La situación de los médicos y profesionales del Policlínico de Villa Mercedes espanta y es la razón de las permanentes “fugas” de especialistas, lo que reciente aún más la atención a los miles de pacientes. La cruda descripción de un lugar donde el promocionado Carnaval de Río en Potrero de los Funes no se palpita, no se disfruta…se sufre.

En el Hospital de Villa Mercedes no se palpita el carnaval, al contrario, se viven situaciones desesperantes, como la intervención quirúrgica de emergencia a un bebé en un “quirófano improvisado” y con cirujanos que debieron venir desde la ciudad de San Luis.
En el Hospital de Villa Mercedes no se palpita el carnaval pero sí se viven situaciones insólitas como la utilización de guantes en desuso como cintas de goma; de trozos de sábanas como vendas; recetas médicas escritas en los espacios en blanco de las hojas usadas; de colchones destruidos; de aberturas, puertas o ventanas “reparadas” con cinta adhesiva…

En el Hospital de Villa Mercedes no se vive la “previa” del Carnaval de Potrero, porque los pacientes deben concurrir a las 4 de la madrugada para que los atiendan a las 8 y, con suerte, conseguir un turno para un especialista –si hay- dentro de 15, 30 o 60 días.
En el Policlínico regional no se disfruta la alegría del carnaval, porque es un lugar donde se producen situaciones tan dramáticas como increíbles, ejemplo de ello: en algunos servicios se dan “turnos para sacar turno”.
En el Hospital Juan Domingo Perón no se percibe el ritmo de las “escolas” importadas de Brasil. Allí, los pacientes y familiares que deben concurrir a Maternidad, Guardia o al acceso central tienen que sortear todo tipo de baches, pozos inundados, terrenos anegados y yuyales. Una situación que también deben enfrentar las propias ambulancias.
En el Hospital Regional no vibra el carnaval de Potrero porque los pacientes deben esperar meses los resultados de análisis debido a que el Servicio de Anatomía Patológica no recibe los insumos para los estudios.

En el Policlínico no despierta entusiasmo el carnaval que organiza el gobierno, ni por las figuras que trae, porque hay dos enfermeros por turno en los distintos servicios para atender a 20 o 30 pacientes.
En el Hospital los médicos no bailan al ritmo carioca. Están cansados. Cobran poco, trabajan mucho y bajo una insostenible presión. Ahora, también están sufriendo constantes “persecuciones” de las nuevas autoridades.
En el Policlínico que recibe enfermos y accidentados de toda la región, los médicos no pueden alegrarse de la realización del Carnaval. En más de una ocasión, tienen que contener la bronca de los pacientes o familiares que reclaman por un servicio que, en las actuales condiciones, es imposible de prestar.
En el Hospital no se palpita el carnaval de Río en Potrero de los Funes y los médicos están muy lejos de aceptarlo porque algunos han sido víctimas de agresiones de familiares de pacientes en una situación de total indefensión, porque ni siquiera tienen personal de seguridad para protegerlos.
En el Hospital de Villa Mercedes no se palpita el carnaval porque el personal en general sufre las consecuentes de las “extrañas prioridades” del gobierno, que gasta millones en una fiesta para pocos desviando el dinero que podría solucionar gran parte de la problemática que sufren médicos, técnicos, enfermeros y, fundamentalmente, pacientes.
En el Hospital de Villa Mercedes no late el carnaval, no se palpita, no se disfruta…se sufre.

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