Karina Leal concurrió el martes al nuevo edificio judicial de Villa Mercedes. Allí, en las flamantes instalaciones se encontró con las mismas respuestas que le dieron durante tres años en la anterior sede de Tribunales: el crimen de su hija, Giuliana Leal, asesinada de 23 puñaladas en diciembre de 2009, sigue impune y no hay avances en la investigación.

La mujer pudo entrevistarse con la fiscal Rosario del Carmen Verdugo, quien, a pesar de su función y responsabilidad en el caso, dijo que “no conocía” la causa. Luego de una “ayuda memoria” la funcionaria se comprometió a revisar los expedientes y darle una respuesta.
En septiembre pasado, Karina Leal presentó la denuncia del caso ante el Programa Nacional de Lucha Contra la Impunidad (PRONALCI), dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, organismo que solicitó al juez Alfredo Cuello un informe, el que estaría listo este viernes 8 de marzo para ser enviado al programa nacional.
El caso
Karen Giuliana Leal fue asesinada de 23 puñaladas en la noche del 13 de diciembre de 2009.
Desde que se tomaron las primeras testimoniales, la Justicia buscaba el arma homicida. El 5 de enero de 2010 se hicieron tres allanamientos. Uno, en el domicilio de Calle 65, N° 735, del barrio Las Rosas, donde viven los padres y una hermana de Domingo Vázquez, el padrastro de Giuliana Leal. Otro, en la casa donde vivía la niña de 11 años junto con sus hermanos y su mamá, Carina Leal, en la manzana 7101, Casa 6, del barrio La Ribera.
El tercer allanamiento se hizo en el campo Las Margaritas, cerca de Batavia, en el sur provincial, donde trabajaba Vázquez.
Tanto en la casa de La Ribera como en el establecimiento rural se secuestraron dos cuchillos de similares características. Según el acta de allanamiento, una de esas armas tiene 25 cm. de largo; la hoja mide 12 cm. por 2,5 cm. También se incautó una empuñadura y una vaina, color marrón.
Pero esos no iban a ser los únicos procedimientos en los primeros días de la investigación. El 17 de enero de 2010 la causa dio un giro sorpresivo. En base a un “rastreo con perros”, la Policía dio con el domicilio donde viven Roque y Diego Gil, en San Martín 1789. Allí, en un allanamiento ordenado por la Justicia, fue secuestrado otro cuchillo.
Esta vez se trató de un cuchillo más grande, tipo carnicero, de marca Tramontina, con una hoja de 30 cm. de largo por 7,5 cm. de ancho. Con esos y otros elementos, la policía detuvo a los Gil, padre e hijo, por el crimen de Giuliana. Días después los dos quedaron en libertad por falta de mérito.
El viernes 25 de noviembre de 2011, a casi dos años del crimen, esas armas blancas fueron enviadas al Laboratorio de Córdoba. Buscaban así determinar si tenían restos hemáticos y, en ese caso, qué tipo de sangre. El resultado fue que no tenían restos de sangre, ni animal ni humana. Desde entonces nada avanzó la causa.

Por: sanluisnoticia.com.ar

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