El diputado nacional Carlos Kunkel, quien era uno de los referentes de la Juventud Peronista (JP) hace 40 años cuando Héctor Cámpora resultó elegido presidente, aseguró que aquel hombre elegido por Juan Domingo Perón desde el exilio “abrió los brazos, la mente y el corazón a la juventud que había resistido las dictaduras”.

Con el recuerdo fresco de los días en los que conducía a la Juventud Peronista de La Plata, Kunkel relató en diálogo con Télam que a poco de ser designado por Perón, Héctor Cámpora se reunió con la JP y les aseguró a sus referentes “que sería leal y que iba a ejecutar cada una de las instrucciones” del General.

En esa reunión les aclaró que “la intención de Perón era que el 25 por ciento de todos los cargos electivos a los que accediera el peronismo fuera integrado por la rama juvenil”, cuenta el diputado del Frente para la Victoria.

Y en esa dirección, asegura: “La relación con Cámpora era muy fluida, muy dinámica, importante. Recibía a la juventud con la mente abierta, siempre escuchaba”.

Esa relación pujante entre el candidato peronista que fue electo presidente el 11 de marzo de 1973, tras 18 años de proscripción, es para Kunkel uno de los motivos por los que hoy parte de la juventud kirchnerista levanta las bandera de la “La Cámpora” en honor, además, a un político al que considera un ejemplo de lealtad.

“La relación con Cámpora era muy fluida, muy dinámica, importante. Recibía a la juventud con la mente abierta, siempre escuchaba”
Carlos Kunkel “Cámpora abrió los brazos, el corazón y la mente a una juventud que había resistido a las dictaduras. Levantar sus banderas es una forma de reivindicar el proceso que tuvo representación fuerte en las estructuras del gobierno”, analiza.

El histórico dirigente peronista, que condujo el movimiento en el que militaron Néstor y Cristina Kirchner, asegura además que cuando le preguntan por la cantidad de dirigentes jóvenes que se encuentran ocupando lugares de relevancia institucional, responde: “Tendrían que ser más”.

Al comparar las dos generaciones de jóvenes militantes, Kunkel recuerda que “la dirigencia de la juventud peronista de los años 70 estaba compuesta por jóvenes de 25 años” y remarca: “No había nadie más arriba y más abajo fuera de Perón. No había experto que nos condujeran”.

“La rama juvenil de esa época fue la de la cadena de actos a nivel nacional con la consigna del ‘Lucha y Vuelve´”, rememora.

En el mismo sentido señala: “Nos habíamos creado desde el 55 con la proscripción de Perón con la imposibilidad de nombrarlo o mencionarlo, a los sablazos cada vez que decíamos ‘viva Perón, carajo´. No tuvimos la prolija formación de los jóvenes de hoy”.

Al enfocar la mirada en el “hoy”, Kunkel asegura que el mejor homenaje que se le puede hacer a Cámpora es el “ser coherentes y consecuentes con el rumbo y el modelo de sociedad esa generación quería construir”.

Para ello, explica, es necesario avanzar con “el modelo de país que estamos construyendo, de plena libertad sindical, de convenios colectivos de trabajo y mejoras en el salario familiar”.

“Y completa: “Hay que seguir mejorando la Asignación Universal por Hijo y dotando de infraestructura a los trabajadores. Hay que avanzar en la construcción de un país con más inclusión social y seguir promoviendo el modelo de sociedad que queríamos”.

Existen, sin embargo, grandes diferencias en entre la coyuntura de la aquella militancia y la militancia de hoy, que Kunkel sintetiza con una anécdota.

Cuenta que cuando Perón recibió en 1973 a representantes de la JP en Madrid, antes de retornar del exilio, los jóvenes dirigentes le preguntaron cuál podría ser “el mayor problema que podemos tener a partir del para el 25 de mayo cuando Cámpora asuma el gobierno”, a lo que el General respondió: “Que para ustedes es demasiado pronto y para mi demasiado tarde”.

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