El referendo realizado por los habitantes de las Islas Malvinas para decidir si quieren seguir perteneciendo al Reino Unido, no sólo cosechó el repudio del arco político argentino, sino que también sumó cuestionamientos desde distintos sectores de la región y la propia Gran Bretaña, además de no contar con el aval de las Naciones Unidas.

La consulta en las Islas Malvinas generó la rápida reacción del Senado argentino, que determinó tratar el miércoles en sesión especial un proyecto de rechazo, según confirmó el presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta, Daniel Filmus (Frente para la Victoria), quien destacó el alineamiento de “todas las fuerzas políticas” representadas en el Parlamento.

“Esto no es una cuestión de un gobierno, no se trata de un pueblo colonizado, sino de un territorio colonizado”, sostuvo el senador nacional, quien además consideró que “los británicos tienen que ser respetados exactamente como lo que son”, pero advirtió que “ellos no pueden decidir sobre la propiedad de la tierra sobre la que viven”.

Al respecto, Alicia Castro, embajadora argentina ante el Reino Unido, reafirmó que el proceso en Malvinas “no tiene efecto alguno desde el punto de vista del derecho internacional”, y que “no pone fin a la disputa” entre ambos países porque la consulta a los isleños, que comenzó el domingo y concluyó esta tarde, “es organizada por británicos, para británicos, con el propósito de afirmar que el territorio tiene que ser británico”.

La diplomática destacó además, en una columna publicada en el diario inglés The Guardian, que Argentina siempre ha buscado el diálogo como solución al conflicto, en sintonía con las cuarenta resoluciones de las Naciones Unidas que definen a la cuestión de las Islas Malvinas como un caso especial de descolonización, e instan a una negociación entre ambos gobiernos, teniendo en cuenta los intereses de los isleños.

“Hay una enorme confusión, que es deliberada, cuando los habitantes de las islas dicen que Argentina los hostiga; es algo que nadie lo puede creer seriamente porque en Argentina está la más grande colonia de descendientes británicos de América Latina”, agregó Castro, al tiempo que calificó al referendo de ser “una maniobra mediática y dilatoria”.

La solidaridad de los países de Latinoamérica sobre la disputa por la soberanía de las Islas es bien conocida, pero este lunes sumó otro gesto político desde Bolivia, que convocó a buena parte de sus funcionarios de Gobierno, legisladores, embajadores de la región y organizaciones sociales a firmar un documento en rechazo del referendo impulsado por el Reino Unido.

El encuentro convocó a embajadores de Uruguay, Ecuador, Nicaragua y a otros representantes de Venezuela, Paraguay, Cuba, Chile, Perú, Brasil, Naciones Unidas, e incluyó la lectura a la Declaración de la Cámara de Diputados y al documento elaborado y firmado por los miembros del Grupo de Apoyo.

En relación al tema, el Gobierno argentino ya había fijado posición el viernes pasado a través de un comunicado, en el que manifestó que “el Reino Unido carece de derecho a alguno” para llamar a un referendo”, ya que ha “convocado a una votación de los pobladores que ese país implantó en las Islas Malvinas” para “tergiversar la verdadera condición jurídica” de las islas.

“Son objeto de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido que ha sido reconocida por esos dos países y por la comunidad internacional en su conjunto. Por consiguiente, el Reino Unido carece de derecho alguno a pretender alterar el estatuto jurídico de esos territorios, aún con el disfraz de un hipotético referendo”, esgrimió el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por otra parte, en el mismo Reino Unido se escucharon voces disidentes a pesar de que la mayoría de los artículos aparecidos en los medios británicos cumplieron con los deseos de Londres de mostrar un respaldo al referendo.

A pesar de ello, también aparecieron posturas contrarias que calificaron al plebiscito de “absurdo”, “provocativo” y “sin sentido”.

La foto de un isleño votando con un traje hecho con la Union Jack (la bandera del Reino Unido) ilustró este lunes una gran cantidad de notas periodísticas, en las que se repitió la idea, rechazada por las Naciones Unidas (ONU), del derecho de autodeterminación de los habitantes de Malvinas.

Los diarios más conservadores, como The Times, del magnate Rupert Murdoch, fueron más allá y se hicieron eco de encuestas que hablan de “acciones militares ante una amenaza de invasión” argentina.

No obstante, entre los discursos beligerantes y chovinistas, surgieron también voces disidentes a la postura del Reino Unido, como la del parlamentario George Galloway, que calificó al referendo como un “ejercicio absurdo”.

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