La AFA, los organismos de seguridad y las autoridades nacionales tomaron nota de los sucesivos hechos vandálicos de los últimos tiempos y estudian medidas para frenar los incesantes problemas relacionados con el mundo del fútbol.

Una chance radica en terminar el Torneo Final sin gente en las tribunas visitantes, cuestión que se analizará a fondo en la reunión de mañana del Comité Ejecutivo. Este fin de semana fue dominado por el descontrol ¿Será un triunfo para los inadaptados de siempre?

Todos los sectores coinciden con una misma reflexión: “Algo hay que hacer”. AFA, jugadores, técnicos, hinchas comunes, organismos de seguridad, Policía y autoridades nacionales entienden que la ola de violencia de los últimos tiempos fue demasiado y que alguna medida se debe tomar de inmediato para no agravar la realidad del fútbol argentino.

Pues bien, aunque ninguna voz oficial se anime a confirmarlo públicamente, una posibilidad latente y que tomó mucha fuerza en las horas que corren sería la de disputar las 14 fechas restantes del Torneo Final de la Primera División a puertas cerradas para las parcialidades visitantes, siendo los anfitriones los únicos que tendrían el acceso garantizado a los estadios (lo mismo sucedería en la B Nacional).

Los dos muertos (uno de Gimnasia y Esgrima La Plata y otro de Tigre) que se cobraron las internas de diversas “barras”, los heridos graves por los enfrentamientos en las inmediaciones de los estadios o rutas y los múltiples destrozos ocasionados fueron demasiados motivos que llevaron a los hombres de decisiones fuerte a adoptar alguna determinación de peso.

“Lo estamos analizando”, destacó Armando Pérez, presidente de Belgrano, adelantando que en la reunión de mañana en el Comité Ejecutivo se pondrán sobre la mesa distintas ideas para tomar un camino a seguir que garantice la seguridad de todos hasta el final de la temporada.

¿Se hará realidad? De ser así, los verdaderos culpables de herir a este deporte seguirán gozando de la libertad que no podrán demostrar los seguidores civilizados de cada institución, que se resignarían a ver los partidos fuera de casa por televisión. Triste realidad.

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