Un espeso humo negro volvió a salir hoy de la chimenea de la Capilla Sixtina, señal de que los cardenales reunidos en el templo no lograron elegir a un nuevo papa en su segunda y tercera votación.

El humo salió a las 11.38 (7.38 en Argentina) de la chimenea de la Capilla ante la vista de cientos de fieles congregados por segundo día consecutivo bajo la lluvia en la plaza San Pedro, pendientes de la elección del sucesor de Benedicto XVI.

La fumata negra coronó el primer día de cónclave, que comenzó unas dos horas antes sin un favorito excluyente y con divisiones entre los purpurados sobre quién debería tomar las riendas del Vaticano tras la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, que profundizó los problemas que atraviesa la Iglesia.

Según los expertos vaticanistas, este cónclave se presenta muy abierto, similar al que eligió a Juan Pablo II en 1978 después de ocho votaciones.

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