Mientras continúa publicando mash-ups y canciones de guerrilla en su soundcloud, El Salmón anunció su regreso oficial. Los planes incluyen una gira nacional, una banda nueva (que promete) y un disco con perfil alto producido por Cachorro López.

Como una especie de Bruce Wayne rocker y porteño, la vida musical de Andrés Calamaro parece dividirse en dos. Por un lado, la parte diurna: el cantante popular que visita los programas de televisión, sale con modelos y edita sus álbumes a través de sellos multinacionales. Por otro, la parte nocturna: el compositor voraz, capaz de publicar cientos de canciones y discos de guerrilla para polemizar, desde su trinchera virtual, contra la prensa musical y la anquilosada industria de la música.

Ahora, después de un largo período donde prevaleció este último y publicó varias series de grabaciones hogareñas (agrupadas en su Soundcloud con nombres como The Geoge Best Album o Dope the Pope: collages sonoros con ingredientes de hip-hop, jazz, música disco, literatura beat y heavy metal), finalmente deja ver su filón menos –digamos- alternativo. Mientras termina de grabar un disco de perfil alto con Cachorro López en la producción, Calamaro anunció su regreso a los escenarios: una gira nacional que pasará por Villa María, Córdoba (4 de mayo), Tucumán (12 de mayo), Santiago de Chile (17 de mayo), Mendoza (23 de mayo), Rosario (25 de mayo).

Para esta nueva etapa, la banda del Salmón está integrada por los guitarristas Julian Kanevsky y Baltasar Comotto (que ya pasó por los ensambles de Spinetta y el Indio Solari), Mariano Dominguez (Babasónicos, Juana Molina, IKV, Lisandro Aristimuño, etc), German Wiedemer en teclados (Ratones Paranoicos, Memphis, etc) y el gran Sergio Verdinelli en batería (Spinetta, Páez). Un ensamble notable que, desde hace varias semanas, viene trabajando con un ritmo intensivo. Los escucharemos en la ruta.

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