Así lo consideró Emil Paul Tscherrig, quien aseguró además que la designación de Bergoglio marca “un nuevo comienzo” para la Iglesia. Cientos de fieles colmaron la Catedral metropolitana en una misa por el inicio del papado de Francisco.

Cientos de fieles, en un domingo inusual, colmaron hoy la Catedral metropolitana en el marco de una multitudinaria y festiva misa celebrada para conmemorar el inicio del papado de Francisco.

El nuncio apostólico en la Argentina, Emil Paul Tscherrig, aseguró que la designación de Jorge Mario Bergoglio como Papa marca “un nuevo comienzo” para la Iglesia, que estará guiada por “un hombre lúcido, cercano a la gente y sin pretensiones”.

“Cada vez que el Señor nos da un nuevo papa, nos ofrece como Iglesia un nuevo comienzo; nos recuerda que somos un pueblo de peregrinos con el papa como guía”, dijo monseñor Tscherrig durante su homilía en la Iglesia Matriz de la Arquidiócesis de Buenos Aires, la misma de la que Bergoglio fue titular hasta hace cuatro días.

La predicación de Tscherrig se vio interrumpida en varias oportunidades por el aplauso cerrado y los vivas de una activa concurrencia que agitaba banderas vaticanas y argentinas entre los intersticios que dejaban las pancartas, las cámaras y los teléfonos celulares en alto.

“La personalidad del Papa, con su carisma, nos señala el ritmo del camino. Y Francisco ya dejó señalado el camino que quiere seguir”, agregó.

“La personalidad del Papa, con su carisma, nos señala el ritmo del camino. Y Francisco ya dejó señalado el camino que quiere seguir”
Emil Paul TscherrigEn otro tramo de su prédica, el nuncio recordó además su experiencia personal en el trato con el por entonces arzobispo Bergoglio.

“He llegado a la Argentina hace solamente un año, pero fue el tiempo suficiente para descubrir, admirar y apreciar las altas calidades espirituales y humanas de ese arzobispo lúcido, hombre de la Iglesia simple y humilde, cercano de la gente y sin pretensiones”, dijo.

Además, aseguró que vivió con “sorpresa y alegría” la designación del nuevo papa y recordó cuando Bergoglio “con motivo de mi primera visita (a la Argentina) insistió en acompañarme hasta la salida de la casa, gesto que reservaba a cada huésped”.

“Me acordé de esto cuando se asomó al balcón de San Pedro y, antes de dar la bendición, se inclinó ante los fieles, en un gesto insólito de humildad, para recibir, por su intercesión, la bendición del señor”, dijo.

Entre los asistentes a la misa se adivinaban algunos turistas, pero la mayoría eran ciudadanos de la ciudad de Buenos Aires conscientes de estar viviendo un momento histórico.

“Vinimos más que nada a agradecer que el arzobispo de Buenos Aires sea el nuevo pontífice y a pedir por él”, afirmó Vicente Alonso antes de emprender el regreso con su esposa Ana y su hija Noel.
“A nivel personal es muy bonito porque teníamos muchas dudas de dejar nuestro país para venir a vivir a Argentina y todo esto lo vemos como una señal: hace tres menes vinimos para acá y ahora el papa es argentino”, afirmó la costarricense Carolina Trigueros.

“Estamos muy felices de tener un papa argentino, que además es muy humilde. Se abre una nueva etapa, la Iglesia será la de siempre pero renovada, más cercana a los que más sufren como un signo de los tiempos”, aseguró Martín Kovacik mientras agitaba su banderita amarilla y blanca desde lo alto de las escalinatas, como queriendo prolongar ese momento.

En la vereda de la Catedral, en el tramo de Rivadavia cortado al tránsito y en la Plaza de Mayo floreció el comercio de todo tipo de artículos alusivos al nuevo Papa: los afiches se conseguían desde 10 a 30 pesos, 20 pesos costaban las banderas y 10 los pines.

“En tres días vendí 200 afiches, no está mal”, se dio ánimos Roberto, un vendedor de artículos de santería que viaja por el país siguiendo las celebraciones religiosas más multitudinarias.

La ceremonia eucarística de hoy marcó el inicio de tres días de celebraciones por el inicio del papado de Francisco, y las actividades proseguirán mañana a las 22.30 con una vigilia en la Plaza de Mayo, en espera de la ceremonia de asunción que tendrá lugar a las 8 del martes (hora argentina) en el Vaticano.

Los actos podrán verse a través de dos pantallas gigantes instaladas por el gobierno de la ciudad en las inmediaciones de la Catedral, una de las cuales ya está montada frente a la sede del Arzobispado -desde donde este mediodía se proyectó el Angelus del Papa- y otra ubicada sobre Diagonal Sur, pegada a la fachada de la Catedral.

Según informó Alfredo Abriani, el director general de Cultos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mañana el Obelisco amanecerá “vestido con la bandera del Vaticano” y durante toda la vigilia “el faro del Edificio Barolo se encenderá cada 10 minutos como un símbolo de que Buenos Aires, a través de esto, ilumina al mundo”.

“Consideramos que estamos viviendo un hecho histórico para la Argentina y la ciudad de Buenos Aires: es un vecino de esta ciudad el nuevo papa. Todos los ojos del mundo están mirando esta ciudad, además de Roma y tenemos que estar a la altura de las circunstancias”, dijo.

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