Una mujer y su hija enferma de epilepsia y lupus fue arrojada literalmente a la calle a través de una orden de desalojo del Juez Marcelo Milán, que no contempló ni las razones climáticas para aplazar la decisión. A la medianoche todavía permanecían en la calle auxiliadas por personal de la Municipalidad de San Luis que se anotició del hecho a través de la llamada de un vecino.

La mujer que fue desalojada de la vivienda que alquilaba en la calle Brasil 940 del barrio San Martín y se encontraba en la calle junto a su hija, dialogó con este medio, pero prefirió no conceder una entrevista. “Ya estoy en la calle y prefieron mirar para adelante”, dijo resignada.

Durante la jornada recibió el auxilio de los vecinos que le acercaron algunas cosas para aliviar su situación. Según trascendió de parte de las personas que la habían socorrido en su íntima tragedia, que había pedido a la policía que le pusieran una consigna para poder ir a dormir a un hogar de tránsito en donde podría pasar la noche, pero en la institución encargada de velar por la seguridad de los ciudadanos le habrían dicho que tenía que pagar un ‘adicional’, que rondaba los 250 pesos o más, para vigilar sus bienes, tal como si se tratara de la custodia de un banco.

En principio la mujer había logrado la promesa de que le albergaran sus cosas en una biblioteca del barrio, pero luego, cuando consiguió el transporte, la posibilidad se disolvió y cuando era avanzada la noche y faltaba poco para el inicio del nuevo día, la situación distaba de solucionarse, al menos transitoriamente.

A la medianoche, el personal municipal que acudió al lugar enviado por el intendente capitalino, al no encontrar sitio dónde llevar las pertenencias que quedaron en la vereda de la casa que ocupaban, habrían llevado los enseres a un local de la comuna en el que podría permanecer por algunos días.

Un juez al que ‘no le tiemba el pulso’

Cabe recordar que el juez Marcelo Milan también tomó activa participación en el expediente que se formalizó por el recordado caso de Estancia Grande, donde fue expulsada con violencia la familia Escudero de su campo y luego le pasaron la topadora a la humilde vivienda que habían construído.

Allí, con la excusa de construir una escuela que jamás se realizó -ni las cosas que se hicieron luego indican que alguna vez se concretará- se expropiaron todos los inmuebles de la gente más humilde que residía desde hacía tiempo en el lugar, para constuir esta especie de country selectivo, capricho de Alberto Rodríguez Saá.

El juez Milán, quien ahora tomó la decisión de ordenar el desalojo en el barrio San Martín, es el mismo que espera la aprobación del Senado de la Provincia para ascender a un cargo de Camarista.

Informe: Gustavo Senn
gustavosenn@gmail.com

Fuente: periodistasenlared.info

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