Con distinta actitud, los principales mandatarios de Sudamérica se hicieron presentes en la misa inaugural del papa Francisco.

El presidente chileno, Sebastián Piñera se mostró efusivo y, acompañado de su esposa Cecilia Morel, pidió al pontífice que bendijera unos rosarios para sus nietos y rezara por un amigo.

Además “le pedí personalmente (que viajara a Chile) y él, con una sonrisa llena de alegría, me dijo que nos iba a visitar”, agregó. La única visita de un Papa a Chile ocurrió en 1987, cuando Juan Pablo II recorrió el país, aún gobernado entonces por el general Augusto Pinochet (1973-1990).

“Muy emocionante la misa del Papa Francisco. Cecilia le pidió que bendijera rosarios de nuestros nietos y preguntó por el nombre de cada uno”, explicó Piñera en su cuenta en Twitter.

Por su parte, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, mantuvo una breve conversación con Francisco con tono serio, aunque permanecerá en Roma un día mas ya que este miércoles tendrá una audiencia privada con el pontífice. Luego del encuentro Rousseff regresará a Brasilia. Se mostró esperanzada en conversar sobre “pobreza y hambre”, dos asuntos frente a los cuales consideró que el pontífice se ha mostrado “especialmente sensible”.

Rousseff, quien se encuentra en Roma desde el pasado domingo, tuvo oportunidad de saludar rápidamente al Papa tras la misa solemne que dio inicio a su Pontificado, a la que asistieron más de 130 delegaciones extranjeras y cientos de miles de personas.

Asimismo, Rousseff conversará con el papa Francisco sobre los preparativos para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará en Río de Janeiro en julio próximo y a la que ya se ha confirmado la asistencia del nuevo pontífice.

El más emocionado fue el presidente de Ecuador, Rafael Correa. Acompañado por su madre, Norma Delgado, el mandatario conversó brevemente con el nuevo pontífice y no pudo contener las lágrimas al saludar al primer Papa latinoamericano de la historia.

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