El Burrito dice una y otra vez que su obsesión es ganar la Copa y está confiado en que sea este año: ya la jugó con tres clubes. Aclara que si no se vio todavía su mejor versión es porque el equipo no anda.

Cuando finalizó el Torneo Inicial, allá por los primeros días de diciembre, el nombre de Juan Manuel Martínez saltó a la primera plana de todos los diarios. River, Boca, Independiente y San Lorenzo comenzaron una pelea por contar con los servicios del ex delantero de Vélez. El Millonario y el Rojo se bajaron primero. Los Xeneizes y el Ciclón siguieron en un tire y afloje que tornó encarnizado. Parecía que la pulseada la ganaba Tinelli y compañía, pero finalmente, desde La Boca apareció una oferta jugosa, que el jugador no dejó pasar. Llegó y se fue a Tandil para sumarse a la pretemporada. Su desembarco despertó la ilusión del hincha xeneize, que ya había arrancado el 2013 con la buena nueva de tener otra vez a Carlos Bianchi en el banco.

–¿Qué te convenció: Bianchi o Boca?
–Los dos por igual. Vine a Boca por la camiseta y por Bianchi.

Su debut, en el verano ante Independiente, no pudo haber sido mejor: dos goles y figura. Aquel Burrito de Vélez estaba otra vez en todo su esplendor. Pero con la competencia ya en marcha, el rendimiento de Boca, ese al que el Virrey acostumbró a todos a fines de los ’90 y primeros de la década del 2000, no fue tal. Tras un triunfo ante Quilmes, sin jugar bien, una mala racha de resultados y rendimiento colectivo, llevaron al club a quedar lejos de la pelea por el título y a sufrir un poco más de la cuenta en la Libertadores. Y Martínez no pudo escapar de esa flojera que atrapó al plantel xeneize.
–Hace unos días dijiste que tu nivel no es el deseado
–Sí, así es, aunque en realidad, el equipo en general no está pasando un buen momento.
–Pero a vos, ¿qué te pasa?
–Lo mismo que al equipo, no estamos en un buen nivel y creo que es cuestión de contagiarnos. Que cada uno levante su nivel y así trasladarlo al equipo. Cuando eso pase se levanta todo.
–¿Hay un porqué para analizar este bajo nivel?
–Para todo hay un porqué. Si bien no comenzamos como queríamos, acá lo importante es mejorar, que es lo que importa. Por suerte ahora estamos en levantada: de los últimos seis, ganamos tres y empatamos tres. Además llevamos dos partidos sin que nos conviertan. Si bien al principio sufrimos atrás, ahora eso se está mejorando. En la Libertadores somos uno de los equipos con la valla menos vencida. En el torneo la realidad es una y en la Copa otra, mucho mejor claro.
–¿Por qué, esta diferencia?
–Esa es una pregunta más para el técnico. La realidad de cada campeonato es distinta. Los equipos que juegan la Copa salen a atacar, intentan jugar. Acá, en el fútbol argentino no pasa eso. Hay equipos que, por necesidad y diferentes situaciones que están viviendo, solamente buscan el resultado sin priorizar la forma. Eso lleva a que haya mucha fricción y se arriesgue poco. Todo eso hace que haya poco juego.
–¿El mensaje que baja Bianchi es ese, el de jugar bien y que después venga el resultado?
–Mirá, es muy simple, siempre tenés más posibilidades de ganar jugando bien.
–En estos tres meses que lleva en el club, te tocó jugar con tres “9” distintos: Santiago Silva, Lucas Viatri y Nicolás Blandi. ¿Eso de jugar con tres nueves distintos, te complica?
–No me modifica en nada. Tengo que adaptarme a esas situaciones. Un jugador debe adaptarse siempre para manejar esas situaciones más allá de los nombres.
–¿Cuándo la prensa dice que Boca juega mal, te molesta?
–No, porque aun no hemos jugado como pretendíamos. En algunos partidos jugamos mal y en otro un poco mejor. Pero no me interesa lo que dice la prensa, no me cambia en nada. A mí me importa lo que dice la gente que me interesa, la gente que sabe de fútbol. Conozco mucha gente de prensa que nunca jugó al fútbol y no conoce cosas diarias que pasan en un plantel. Se puede opinar, pero…
–La mayoría de los periodistas no fuimos jugadores…
–Por eso no le doy mucha importancia por más que estén en lo correcto o equivocados. Me interesa lo que dice el DT o mi padre que fue jugador.
–¿Por qué Burrito?
–De chiquito en Vélez, a un compañero se le ocurrió que tenía algo del Burrito Ortega y empezó a llamarme así. Y quedó.
–¿Te gusta?
–Claro, es el apodo de un gran jugador a quien admiré y respeto mucho. Un genio. Nos ha hecho disfrutar a todos en la Selección y en River, aunque no tanto a la gente de Boca (risas). Yo lo disfrutaba mucho.
–¿Tuviste un espejo a quien imitar?
–Nunca tuve espejos. Sí trataba de copiar cosas de otros.
–¿De quién?
–Me gustaba mucho Ronaldo… El Gordo…. Hoy, de Leo Messi. Si bien soy más grande que él, se pueden aprender muchas cosas de Messi, las cuales trato de aplicar dentro y fuera del campo de juego.
–¿Hay cosas que hace Leo que son inimitables?
–Cada jugador tiene su manera de jugar y hacer las cosas dentro del campo de juego. Uno puede hacer cosas similares, él (Messi) tiene una personalidad distinta al resto, que lo hacen el mejor del mundo dentro y fuera de la cancha. Por lo que lo conocí da la sensación que es un tipo humilde y solidario.
–¿Qué soñabas de chiquito?
–Jugar al fútbol
–¿Siempre?
–Sí, en casa hay una foto de cuando tenía tres meses rodeado de 16 pelotas de futbol, así que imaginate.
–Y de grande, ¿con qué soñás?
–La Selección, es el sueño máximo. Ganar la Copa con Boca sería muy lindo. Nunca la gané en Vélez y me quedé con la espina.
–¿La puede ganar Boca ahora?
–Mirá, hay grandes equipos, como los brasileños, pero en el mano a mano la realidad cambia. Acá un día te levantás bien y sos el Barcelona y al otro, mal y te quedás afuera. Todo depende de cómo estés en esos dos partidos.
–¿Y si se cruzan con Vélez?
–Yo quiero ganar la Copa. Si uno pudiera elegir, elegiría no cruzarnos. Pero no se puede.
–En el fútbol argentino tenés que ganar todo el tiempo, como que no hay plazos, ¿no?
–Y sí, es así. Pero esto se da porque estamos errados. Es lo que se vive lamentablemente. Se vende más otra cosa que el buen fútbol.
–¿Vos te ponés plazos para decir “acá está el Burrito Martínez que todos esperaban”?
–Sé que en cierto punto, depende de mí, pero también del equipo. Somos once los que jugamos. Tenemos que potenciar al que tenemos al lado. De esa manera todos alcanzaremos un gran nivel.

Una familia futbolera y gallina

Juan Manuel Martínez no podía ser otra cosa que jugador de fútbol. “Está en el ADN de la familia”, afirma el Burrito, quien rápidamente enumera que sus tíos, abuelo y padre fueron jugadores de fútbol. “Todos lo hicieron en River. Sólo mi hermano (Nicolás) y yo no. Los dos somos la oveja negra de la familia”, confiesa con una sonrisa el actual jugador de Boca.
–Tu papá siempre está presente al lado tuyo, ¿es tu apoyo incondicional?
–En realidad el principal apoyo son mi señora y mi nena. Claro que también mis padres, mis hermanos y mis amigos. Uno cuando crea una familia cambia la situación. Ahora que tengo esposa e hija, me apoyo más en ellas. Pero los viejos siempre están en todas. Con mi padre hablo más que nada de futbol.
–¿Te da consejos tu papa?
Siempre. Lo escucho mucho, siempre la pega.
El Burrito Martínez tuvo un paso por el fútbol colombiano, jugó en el Cúcuta, y por el de Arabia Saudita, lo hizo en el Al-Shabab, con el cual fue campeón de la Copa del Rey en 2007. Y de esas experiencias, el delantero sacó sus enseñanzas. “En Arabia pude perfeccionar el inglés y conocer una cultura totalmente distinta. En Colombia disfrute en jugar en una liga donde todos los equipos van al frente”, afirmó.

Un fanático de los perros

Sigue viviendo en Ramos Mejía. No quiere irse del barrio. Saca a pasear sus cuatro perros “así nomas”, a pesar de que su señora le pide que se vista mejor. “Soy el mismo tipo de siempre, tranquilo”, confiesa.
–Parece que te gustan los perros.
–Sí mucho. Tengo tres raza callejera y un Golden. Son casi parte de la familia. Viven dentro de la casa con nosotros, nada de que duerman afuera.
–¿Qué hacés cuando no jugas al fútbol?
–Disfruto mucho de mi familia, que es mi cable a tierra. Salgo a pasear con mi señora y la nena. A veces vamos al cine. Mucho más no.
–¿Play?
–Noooo.
–¿Te cambió la vida ser famoso?
–No. Sigo siendo el mismo. Yo me veo como cualquiera, la única diferencia es que mi trabajo es más público que el de otros. No me veo como un famoso. Hay cosas que no cambiaron en mi vida y no las voy a cambiar. Da la sensación de que sigue siendo como aquel pibe que debutó en Vélez el 1/10/2003 en el 2-1 a Talleres.

Fuente: El Gráfico

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