El juez de instrucción Pablo Ruz ya investigaba a Sandro Rosell, ex presidente de la entidad azulgrana, por apropiación indebida en relación con el millonario fichaje del delantero brasileño, que llegó a Barcelona procedente del Santos a mediados de 2013.


Rosell dimitió un día después de la aceptación de la querella en su contra a fines de enero en un intento por proteger al club catalán.

Sin embargo, la Fiscalía pide ahora al juez de instrucción que investigue si Barcelona, como persona jurídica, defraudó a la Hacienda Pública.

El fiscal José Perals sostiene que el club azulgrana debía haber pagado al fisco 9.100.800 euros por el fichaje de Neymar.

La cantidad se desprende a las cuotas tributarias que el club debía haber pagado y no pagó por las operaciones vinculadas a la contratación de Neymar: 10 millones de euros en 2011 y 27.920.000 en 2013.

Según afirma el fiscal en su escrito, existen “una serie de contratos sospechosos de simulación”, así como “operaciones de ingeniería financiera” con las que se pretendió cometer un fraude a Hacienda de más de 120.000 euros de cuota que establece el Código Penal.

Después de la renuncia de Rosell, Barcelona hizo públicas las cifras del fichaje de Neymar aunque sin aportar documentación oficial.

De acuerdo con la información proporcionada, el club pagó 57,1 millones de euros por el jugador.

En 2011 avanzó en 10 millones de euros a la sociedad N&N, de los padres del jugador, para asegurarse su fichaje, con una clausura de penalización de 40 millones.

Empero como el fichaje se concretó en 2013, Barcelona pagó los 30 millones restantes, más 17,1 millones al Santos, club de donde procedía Neymar.

Deja un comentario