La marcha del silencio tuvo como participantes a reconocidos dirigentes puntanos que mostraron otra vez que en casa no se hace lo mismo que afuera. El doble discurso de los políticos locales es moneda corriente y la convocatoria por Nisman fue el fiel reflejo de la situación.

Uno de ellos fue el concejal capitalino, Marcelo Amitrano quien en Buenos Aires acompañó a los senadores Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso. El verborrágico edil, criticado por no dar a conocer la fuente de su millonario patrimonio, caminó desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo.

Ante el clamor judicial y el oportunismo político, los representantes de San Luis marcharon también por el microcentro de la ciudad encabezados por el gobernador, Claudio Poggi.

Las contradicciones ideológicas y/o pragmáticas de los dirigentes del PJ local y del radicalismo, se traducen en una manifestación que supuestamente defendía banderas de la división de poderes y el sistema republicano. Algo que desde hace más de tres décadas no existe en la provincia, ya que es el mismo poder político quien hace y deshace a nivel legislativo y judicial.

Es el mismo Adolfo Rodríguez Saá, quien ha encajonado decenas de causas de la mano de jueces que llegaron por la veña de la familia gobernante. Tampoco ninguna de las figuras, que ahora supuestamente claman por justicia, participaron de las diferentes expresiones que vienen realizando desde hace años cientos de puntanos que ante la pasividad de los jueces, reclaman celeridad y que se aplique la ley como debe ser.

De igual forma nunca se vio en San Luis, que el oficialismo acompañara las masivas convocatorias por los delitos de lesa humanidad y la reivindicación de los Derechos Humanos. Las luces de las cámaras que rodean el caso Nisman enceguecieron a varios políticos locales, que a falta de relevancia adoptaron el mandato de la oposición nacional y se sumaron a una marcha que es ideológicamente contraria a lo que sucede diariamente en la provincia.

Redacción San Luis Opina

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