El cambio de la presidencia del bloque en el Concejo Deliberante capitalino, deja en claro el papel que ocuparán los ediles radicales.

 

Claudia Rocha comandará la bancada de la UCR, que en el inicio de sesiones ya demostró que profundiza su  cercanía a Compromiso Federal. Ante las especulaciones electorales, la abogada sacó a relucir su “muy buena” relación con Zulema Rodríguez Saá y reabrió la fuerza opositora a la actual gestión municipal.

En la interna de la UCR, aseguran que la relación entre Rocha y Guiñazú no pasa su mejor momento. La posible alianza con el Pro y el liderazgo de José Luis Riccardo acentúan las diferencias al interior del tradicional partido de calle 9 de julio.

En menor escala, el bloque radical que en el Concejo vive en las contracciones de un espacio que ha caído en el oportunismo político y las especulaciones de cara  a las próximas elecciones. La salida de Guiñazú como presidente de la bancada, significa reacomodar el tablero y trabajar en sintonía con el PJ, a pesar de que hacia afuera intente demostrarse lo contrario.

El apoyo al “vericueto” que realizó Compromiso Federal para burlar el reglamento interno y aumentar el número de concejales en las comisiones, no solo benefició al Frente Cívico y Social sino que abrió la puerta de negociaciones que tienen como objetivo debilitar políticamente al Frente para la Victoria y a través de este, al intendente Enrique Ponce.

Sin certezas y con los sondeos poco favorables, Rocha sabe que debe levantar el perfil si quiere aspirar a cualquier candidatura, aunque tenga que dejar de lado la promesa de ser “una alternativa” y convertirse en una más del PJ.

Redacción San Luis Opina

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