Ricardo Enrique Saibene tenía 20 años cuando lo secuestraron en Córdoba junto a Alfredo Felipe Sinópoli, oriundo de Santa Rosa, ambos estudiantes de medicina. Los restos de la mujer que también fue hallada en el campo de Concentración de La Perla, en Córdoba pertencen a Lilia Rosa Gómez, de Villa Dolores.

Todos fueron detenidos el 6 de diciembre de 1975 frente a la estatua del Dante en el Parque Sarmiento de la capital cordobesa. El Juzgado Federal 3 de Córdoba confirmó la identidad de tres de los cuatro detenidos-desaparecidos cuyos restos fueron encontrados en los hornos pertenecientes al predio del Centro Clandestino de Detención La Perla, situado camino a Villa Carlos Paz.

En ese momento era presidenta de la Argentina Isabel Martínez de Perón y en Córdoba había sido designado interventor Raúl Bercovich Rodríguez, dirigente del denominado peronismo ortodoxo, que suplantó al Brigadier Lacabanne.

Saibene había nacido el 22 de mayo de 1955 en Villa Mercedes, San Luis y era hijo de Domingo Enrique Saibene y Leonor Parra, que murieron sin saber su destino. Tenía un hermano, Omar, que continuó con la tarea de la búsqueda, según informa el sitio www.desaparecidos.org .

Según esa web, Ricardó hizo la primaria en la Escuela Vicente Dupuy y la secundaria en el Colegio Nacional Juan Esteban Pedernera. Ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba en 1973. Aprobó las materias correspondientes a primero, segundo y tercer año de Medicina, en la carrera de Médico Cirujano.

Se reconocía como militante estudiantil peronista y fué activo militante de la F.U.P. (Federación Universitaria Peronista) en la ciudad de Córdoba.

El 6 de diciembre de 1975 fue detenido por un grupo de paramilitares o parapoliciales en la ciudad de Córdoba, frente a la estatua del Dante, en el Parque Sarmiento, en compañia de Alfredo Félipe Sinópoli (de Concarán, San Luis), Lila Rosa Gómez (de Villa Dolores, Córdoba) y Darío Santillán (de Jujuy).

Sus padres y hermano radicaron denuncias en 4 comisarias y ante el Jefe de la Policia Provincial de Ciudad de Córdoba; ante los Juzgados Civiles Comunes y Federales de la Ciudad de Córdoba, ante el Ministerio del Interior, ante el Arzobispado de Córdoba en entrevista personal con Monseñor Primatesta, ante el Tercer Cuerpo del Ejército Argentino (Sede en Córdoba), ante el Rector de la Universidad Nacional de Córdoba como alumno de esa casa de estudios, ante el Ministerio de Interior en la Ciudad de Buenos Aires, ante los Sres Embajadores de las Repúblicas de Italia y España (siendo el ciudadano argentino secuestrado, también ciudadano de ambas nacionalidades), ante el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América (Sr. Michael Todman), ante el Secretario de la Organización de los Derechos Humanos de Ginebra (Suiza); ante el Secretario de la O.N.U. (Sr. U-Thank). También se hicieron presentes en todos los regimientos de la ciudad de Córdoba (Escuela de Paracaidistas, Escuela de Infanteria, Escuela de Aviación Militar de la Nación, Escuela de Suboficiales de la Aeronaútica, etc), ante las Autoridades Policiales de la Unidades Penales y Penitenciarias de Córdoba, Rio Cuarto, Mercedes de Buenos Aires, Mendoza, Corrientes, Formossa, sierra Chica, Vivoratá, Santa Rosa, Rawson, Trelew, etc.. Ante el Ministerio del Interior – Subsecretaria de Derechos Humanos y Sociales se labró el expediente 414.355 constando la desaparición forzada de Ricardo Enrique Saibene, D.N.I. 11.741.767, Leg. Conadep 4729 Tram. 95-2448, aparece en el libro “Nunca Mas”.

El 6 de diciembre de 1975fue detenido por un grupo de paramilitares o parapoliciales en la ciudad de Córdoba, frente a la estatua del Dante, en el Parque Sarmiento, en compañia de Alfredo Félipe Sinópoli (de Concarán, San Luis), Lila Rosa Gómez (de Villa Dolores, Córdoba) y Darío Santillán (de Jujuy). El informe que publica hoy en su edición on line La Voz del Interior habla de Luis Santillán.

En el portal del diario cordobés, www.lavoz.com.ar indica que del cotejo de estos perfiles con los aportados por familiares de personas desaparecidas surge que tres de las muestras óseas analizadas pertenecen a Lila Rosa Gómez Granja (de Córdoba), Ricardo Saibene y Alfredo Felipe Sinópoli (San Luis), estudiantes de Medicina detenidos en 1975. Todos ellos militaban en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Según ese informe, Anahí Ginarte, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y perito oficial designada en la causa, comunicó “al Tribunal que los estudios genéticos realizados sobre los huesos humanos hallados en el marco de las labores periciales que se le encomendaran en los hornos ubicados en proximidades del centro clandestino de detención La Perla, han permitido identificar cuatro perfiles genéticos correspondientes a tres hombres y una mujer”, según informó la oficina de prensa de Tribunales Federales.

 

Respecto del cuarto perfil, si bien éste no concuerda con ninguna de las muestras de familiares que posee el EAAF hasta el momento, existe la firme sospecha de que podría pertenecer a Luis Agustín Santillán Zevi (oriundo de Salta), cuyos familiares aún no han aportado muestras genéticas. De todos modos, ya fueron contactados y se espera que en los próximos días puedan concretar ese paso, fundamental para confirmar la identidad.

Las imágenes que vuelven y las emociones que despiertan

Conocida la noticia, el periodista de Villa Dolores Sergio Coria posteó en su muro de Facebook:

“Soy Mariano, el hermano de Lila”

Una calurosa tarde de fines de febrero de 2009, estábamos en el patio del Cispren Villa Dolores, cuando funcionaba en la calle Pte Perón 184, un grupo de compañeras y compañeros que estaba siendo el germen de la Comisión de la Memoria local.

Había mates, anécdotas, historias, muchas ideas y proyectos. Esa tarde estaba entre nosotros Graciela Sinópoli, hermana de Fredy y nos contaba que cuando los “chuparon” Fredy y Lila estaban juntos y con al menos otro compañero más.

De pronto llega un hombre de unos 45 años, alto, morocho. Saludó, preguntó “¿Aquí se reúne la Comisión de la Memoria?” Como solía suceder en esos colectivos, la respuesta no se brindaba de modo inmediato. No sin antes no haber recorrido con las miradas los ojos de los presentes recogiendo el necesario y silencioso consenso. Solo entonces se respondió que con SI a coro.

“Soy Mariano, el hermano de Lila Gomez” dijo. Y todos nos miramos y nos reconocimos emocionados. La única que pudo articular palabra fue Graciela “Yo soy la hermana de Fredy, mucho gusto” y abrió sus brazos y hacia ellos caminó Mariano para fundirse en un abrazo. Nunca antes se habían visto. Casi 30 años se había demorado ese gesto que los unía en la búsqueda, en el dolor, en la indiferencia sufrida.

Nuestros ojos de espectadores no pudieron contener las lágrimas y mucho menos disimularlas. Sentí en ese momento que Lila y Fredy volvían a estar juntos… en la prolongación de la sangre de sus hermanos. Porque entonces aún no sabíamos nada de ellos.

Cuando hoy en la noticia leí sus dos nombres recordé ese abrazo y me gustó pensar que quizá siempre estuvieron juntos…”

Fuente: Periodistas en la red

 

 

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