Las puertas estaban soldadas y debieron cortarlas para poder  entrar. Prometen reflotar la entidad.Personas jurídicas nombró a Ernesto Nader Alí como responsable.

El Jockey Club San Luis sigue sumido en un profunda crisis y pasó de ser normalizado a intervenido. Ernesto Nader Alí, designado como interventor, tomó posesión de la entidad ayer después de las 10. Quien también se desempeña como ministro de Seguridad ahora tiene el poder de toda la comisión directiva pero en una sola persona.

Algo que marca el deterioro de la institución lo evidencia en que para entrar debieron cortar parte de la puerta de ingreso ya que no sólo estaba cerrada con llave, sino que los socios para evitar que fuera usurpado optaron por soldarlas.

La anterior administración no había presentado balances desde 2013. “Hemos tomado posesión del predio cuando la intervención estuvo en plena vigencia. La verdad es que es triste por su estado, está todo destruido, fuera de servicio” dijo y aclaró: “Es un gran desafío para comenzar a trabajar desde este mismo momento”.

Sobre las primeras medidas que se deben tomar dijo que “todo es  urgente” y detalló que se requieren no menos de diez pasos inmediatos. “Hay que hacer un relevamiento de todas las personas que están dentro del predio, limpiarlo, hacer un inventario de bienes ya que parece que pocas cosas sirven”.

Explicó que hay documentación antigua que también debe ser revisada. “Se debe controlar el ingreso y egreso del predio, la iluminación. Está previsto firmar un convenio con la Policía para que se instale la brigada rural por unos días, para operar desde el Jockey Club”, aseguró.

Explicó que si bien fue parte del proceso de normalización, lo que encontraron es un panorama que ya conocían “pero no creíamos que la sede podía estar tan destruida”, añadió.

“El Gobierno levanta la bandera y se va a poner frente a los reclamos y darle solución a las peticiones de todos”, añadió.

Una de las personas que participó como observador fue Carlos Alberto Pérez, un veterinario especialista en caballos de carrera. “No integré las comisiones directas, pero siempre he estado muy cerca del hipódromo y me duele ver cómo se deterioró esta institución”, expresó.

“La familia hípica es un mundo de mucho respeto. Es una actividad de hombres que defienden sus derechos e intereses. Hoy lo más importante es difundir la idea de que el hipódromo está de nuevo de pie, que se puede refundar y tener la belleza que una vez tuvo”, añadió.

Otro de los asistentes fue César Cabrera socio vinculado a la actividad hípica y que dijo: “Estamos viendo qué podemos aportar para levantar este institución que merece ser refundada y funcionar como corresponde”.

Aseguró que “está completamente devastada, institucionalmente no existe, ediliciamente se encuentra  destruida”.

Mencionó que se llegó a la intervención a pedido de los socios, propietarios y usuarios porque la comisión anterior no funcionaba acorde a lo que indica el estatuto de la institución.

“Creemos que se pueda refuncionalizar para llevarla a la altura de su historia. Desde aquí parten al hipódromo de La Punta la mayoría de los ejemplares que corren, casi el 60 por ciento de las personas que tenemos caballos en el Jockey vamos a participar allá. La actividad está presente, la institución está destruida”.

Destruida

En el recorrido por el lugar se pudo observar que la sede era tierra de nadie. El espacio fue cerrado por los socios en noviembre del año pasado y para evitar que la antigua conducción del Jockey u otras personas entraran, decidió cerrar y soldar las puertas.

Dentro, la suciedad era notoria, en los tres pisos, todo tamizado de polvo, de botellas vacías y de olor a humedad.

Los libros estaban mojados, los muebles rotos y la cocina había sido desmantelada. No quedaba nada, ni rastros que indiquen que ésa fue una entidad con gloria.

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