Así se conoce al predio ubicado en la ex Colonia Hogar, que cuenta con un total de tres hectáreas en las que se distribuyen ocho viveros donde se producen especies nativas como algarrobo blanco y negro, espinillo, caldén y quebracho.

También hay algunas exóticas que contribuyen a la diversidad, como eucaliptos, la promocionada paulownia, fresnos y acacias de constantinopla. Las especies ornamentales tienen su lugar con los grateus, laureles de jardín y cortaderas; mientras que las florales aportan su color entre margaritas y suculentas, más los frutos que dan las huertas, largas hileras de hortalizas de estación como repollos, espinacas, rúculas y zanahorias.

Además de ser un espacio productivo, el predio ofrece actividades educativas para escuelas en todos sus niveles, a universidades, instituciones públicas y privadas. La visita consiste en un recorrido guiado por los distintos viveros para que los chicos puedan aprender todo el proceso de producción de las especies y sus ciclos vitales.

Pero no todo queda en una explicación teórica. Los visitantes aprenden cómo germinar, trasplantar y reconocer especies forestales, además de sus usos y beneficios más importantes. Estas actividades ya fueron utilizadas por muchas escuelas de San Luis. Algunas fueron simplemente de excursión, pero todas realizaron consultas y recopilaron información para realizar trabajos para las ferias de ciencias que organiza la Provincia.

El predio también está abierto a las empresas, como fue el caso de Cementos Avellaneda, cuyos empleados se capacitaron en germinación para luego armar pequeños invernaderos y producir especies nativas en la fábrica. En los últimos días pasaron productores interesados en incrementar sus tareas de forestación y alumnos de los talleres de oficios que se acercaron para realizar un reconocimiento de las distintas especies. En promedio, la “fábrica de oxígeno” recibe unos mil visitantes por año.

Fuente: El Diario de San Luis

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