Investigadores de Conicet descubrieron que los utensilios del yacimiento brasileño Pedra Furada fueron hechos y utilizados por monos capuchinos y, de esta manera, refutan a quienes sostenían que estas herramientas habían sido hechas por seres humanos, lo que era considerado una de las principales evidencias de que el continente americano se pobló hace 50 mil años.

«Existen diferentes teorías acerca de cómo se pobló el continente americano. La más extendida es que el ser humano proviene de Asia, cruzó a través del estrecho de Bering por América del Norte y de ahí bajó hacia el sur. Esto se considera que sucedió hace unos 14 mil años. Otro grupo sostiene que los seres humanos llegaron a través del mar, ya sea desde el Pacífico o desde el Atlántico, mucho antes, hace unos 50 mil e incluso hasta 100 mil», explicó el paleontólogo Federico Agnolín.

«La evidencia más fuerte de esta última teoría -continuó- era este yacimiento de Brasil, la cueva de Pedra Furada, ubicada al noreste del país. Lo que los investigadores planteaban era que estos utensilios que databan de unos 40 mil años de antigüedad, habían sido hechos por hombres».

«Nuestro estudio demuestra que las herramientas de Pedra Furada y otros sitios cercanos de Brasil no eran más que el producto de monos capuchinos quebrando nueces y rocas hace unos 50 mil años antes del presente», afirmó el investigador, que pertenece al Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia» (MACN- CONICET) y la Fundación Azara.

Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas recientemente en la revista The Holocene. El origen de este descubrimiento tiene una historia familiar detrás: «Yo soy paleontólogo y mi hermano, Agustín (otro autor del trabajo) es arqueólogo. Yo estaba muy interesado en los últimos descubrimientos sobre la utilización de herramientas por monos. Un día le acerqué un artículo a mi hermano sobre que los monos capuchinos estaban utilizando herramientas de piedra para extraer alimento, algo que se descubrió en 2016, y cuando mi hermano miró las fotos le hicieron acordar a las herramientas del yacimiento de Brasil».

Primero hicieron una comparación superficial y, como encontraron coincidencias, decidieron avanzar en la investigación. «El resultado fue sorprendente: no había ninguna diferencia entre las supuestas herramientas humanas de hace 50 mil años de antigüedad y las producidas por los monos en la actualidad», destacó, por su parte, Agustín Agnolín, investigador del Instituto de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL).

Según informó Conicet, el trabajo de los investigadores está en sintonía con otros estudios muy recientes en Brasil que muestran que los monos capuchinos utilizan herramientas de roca: «Se acercan a canteras de rocas redondeadas, conocidas como ‘canto rodado’, y allí seleccionan una roca que consideran de tamaño adecuado y la utilizan como percutor junto a una roca más grande y achatada a modo de yunque con la finalidad de cascar nueces. También utilizan herramientas para excavar y conseguir alimentos», explicó el comunicado del organismo.

«En otros casos, los monos capuchinos golpean una roca con otra y luego lamen el polvillo que se genera tras los golpes, posiblemente como una manera de obtener minerales que son poco comunes en su dieta. El resultado es que muchas veces las rocas utilizadas se parten, generando fragmentos de roca que son muy similares a los producidos por seres humanos al tallar herramientas de piedra», explicó Agustín.

Además, destacó que las herramientas halladas en Pedra Furada y otros sitios del Noreste de Brasil son sumamente sencillas en su manufactura y que nunca se encontraban confeccionadas sobre rocas de otros lugares.

«Es decir que consistían siempre en guijarros fracturados, yunques, martillos y fragmentos de roca con sus bordes mellados, pero nunca aparecían otros tipos de herramientas. Todas estas características son indistinguibles de las herramientas hoy en día utilizadas por monos capuchinos», detalló el arqueólogo.

Ambos investigadores coinciden en que otros antiguos yacimientos de Brasil, como Sitio do Meio o Toca da Tira Peia, carecen absolutamente de cualquier rasgo de presencia humana como por ejemplo la existencia de fogones o restos de lo que constituía su alimentación.

«Nuestra revisión de la evidencia plantea que los antiguos yacimientos de Brasil en realidad no pertenecen a los primeros americanos sino que son el producto de la actividad de monos. Esto, como decíamos antes, pone en duda las hipótesis que proponían un poblamiento excesivamente antiguo de América del Sur», enfatizó Federico.

En este contexto, el trabajo de los científicos argentinos reforzó la idea de que el poblamiento humano de esta parte del continente americano es más reciente y está en sintonía con los estudios que determinan su llegada unos 13 mil o 14 mil años antes del presente.

En 2020, otro grupo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata también había postulado, a través del análisis de restos arqueológicos, que «no eran confiables los supuestos sitios de más de 20.000 años de antigüedad de la región de Piauí (Brasil), entre los que se encuentra el conocido sitio de Pedra Furada».

«Lo mismo consideramos respecto a los estudios de antigüedades cercanas de Monte Verde 1 y Chinchihuapi (en Chile). Entendemos que los materiales y artefactos que se establecen como pruebas de que fueron fabricados por humanos, no alcanzan todavía los estándares de validación científica», dijeron entonces en un trabajo que publicaron en la revista Plos One.

Share.