La secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont, aseguró hoy que “las capacidades del sector nuclear amplían las posibilidades de transformar la transición energética en un vector de desarrollo”.

Marcó del Pont visitó la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Neuquén junto a la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, y el presidente del Directorio de Y-TEC, Eduardo Dvorkin.

“Argentina dispone de un acervo de capacidades científicas y tecnológicas en el sector nuclear que amplían los espacios disponibles para insertarse en la transición energética y transformarla en un vector de desarrollo”, expresó.

“El complejo de la PIAP reviste una importancia estratégica para el país; no existe una planta tan avanzada en el mundo para producir agua pesada de alta calidad.”, sostuvo Serquis al finalizar la visita de la que también participaron el ministro de Energía provincial, Alejandro Monteiro; y el gerente general de Y-TEC, Eduardo Dvorkin.

“El acuerdo entre la CNEA y el Gobierno de Neuquén que permite volver a poner la planta en marcha es una medida estratégica para garantizar la soberanía energética; el trabajo activo de la Secretaría de Energía es fundamental para el fortalecimiento del sector nuclear”, destacó Marcó del Pont.

Se refería a la decisión de reacondicionar la PIAP para retomar la producción de agua pesada y abastecer las necesidades del insumo de Embalse, Atucha I y Atucha II, hasta el final de su vida útil.

La PIAP fue puesta en marcha en 1993 para producir el agua pesada necesaria para el funcionamiento de las centrales nucleares argentinas.

La planta es propiedad de CNEA y está operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una sociedad conformada entre la CNEA y Neuquén, que tiene la mayoría accionaria.

Tras la decisión del Gobierno nacional de suspender las actividades de la planta a mediados de 2017, las autoridades provinciales y la CNEA acordaron el año pasado reactivar la PIAP.

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