«Nos parece que esta negociación que llevó adelante el ministro de Economía, Sergio Massa, y su equipo es favorable para el Gobierno porque reconoce el impacto de una situación externa que nos va a significar una disminución importante del volumen exportable durante este año. Se trata de una sequía que hace décadas que no se conocía», señaló el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, en relación a la baja en el objetivo de acumulación de reservas por parte del Banco Central que se negoció con el FMI.

Además, Rossi se mostró confiado en que «este año se van a poder cumplir las metas y así se podrá ir encaminando la economía detrás del bienestar de los argentinos«. En una línea similar, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, dijo que «siempre aclaramos que fue el mejor acuerdo posible. Cuando uno negocia siempre tiene que establecer condiciones. Lo importante es poner las metas en perspectiva: cómo logramos mantener la actividad y desacelerar los precios».

«La tarea del Ministerio de Economía es que el acuerdo no sea la llave de la recesión y de las viejas recetas que proponían acabar con la inflación, porque no funcionaron. Tenemos que seguir defendiendo lo principal, es decir, que no se afecte la actividad económica. Para cumplir las metas del FMI, tenemos que garantizarlo», agregó Katopodis.

A diferencia de la baja en la meta de reservas, se mantuvo sin cambios la meta de 1,9 por ciento del PBI de déficit fiscal para este año. Para el economista Emmanuel Alvarez Agis, «no modificar la meta fiscal implica a pesar del impacto negativo de la sequía sobre la recaudación de derechos de exportación es lo más relevante» de la negociación reciente.

«Dada la sequía ¿qué sesgo tiene entonces esta revisión del acuerdo con el FMI? Procíclico. En lugar de operar para intentar morigerar los impactos negativos en actividad e inflación derivados de la sequía y el consecuente faltante de dólares, el comunicado de ayer sugiere agravar la recesión por la vía del ajuste fiscal y, en la misma operación, acelerar la inflación por la vía del aumento de tarifas. Un fósforo para enfrentar una sequía ¿Qué podría salir mal?», dice Alvarez Agis.

«De la misma manera que creíamos que el acuerdo con el organismo debería haber tenido lugar en 2021, hoy creemos que un acuerdo que no acuse recibo del impacto de la sequía es condenar al país a una crisis económica de magnitud, con derivaciones imprevisibles no sólo económicas sino tal vez también políticas», agrega el jefe de la consultora PxQ.

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